
Por Javier Martínez
Morena no es diferente al PRI ni al PAN —eso lo sabemos muchas y muchos mexicanos—. En la práctica son iguales (o incluso peores) a lo que tanto criticaron.
La pregunta es: si lo sabemos, ¿por qué siguen votando por ellos?
Tengo dos teorías:
- Convicción ideológica.
Hay mucha gente que, ideológicamente, comparte la visión que propone el partido o confía en sus liderazgos morales (por ejemplo, la figura de AMLO). Para esa gente el voto es una apuesta por un programa de acción y por principios —aunque esos principios se queden en el papel. - Importamadrismo con pago.
Existe un importamadrismo popular: si recibes un apoyo social, piensas “pues al menos nos están tirando con algo” y a cambio aceptas entregar tu voto a una banda de rufianes. Ese intercambio —voto por migajas cada bimestre— es intolerable.
La primera teoría se puede entender y hasta justificar en parte.
La segunda NO TIENE MADRE. No podemos vendernos por unos pesos mientras el país se cae a pedazos.
Piensa bien: toma el dinero si quieres —es un derecho y es real—, pero reflexiona: ¿estos son los que se dicen diferentes?
A la fecha, el país arrastra cifras dramáticas: cientos de miles de muertes por violencia en los últimos años y más de cien mil personas desaparecidas, una tragedia que sigue creciendo
La economía tampoco pinta bien: las previsiones de crecimiento son muy pobres (hay análisis que hablan de cifras en torno al 0.8% para periodos recientes, aunque las estimaciones varían según la fuente) y la inflación/encarecimiento sigue afectando el bolsillo cotidiano
La salud pública sigue siendo un desastre para muchas familias: el desabasto de medicinas y problemas en la distribución son realidad cotidiana, aunque el gobierno diga que ha mejorado las compras; la experiencia del paciente suele ser otra
Neta: reflexiona. Si eres de los que piensan como en la segunda teoría, pregúntate —con honestidad— si valen esos 7 u 8 mil pesos al mes por entregar un cheque en blanco para que sigan destruyendo el país.
Los apoyos existen y se han vuelto parte del paisaje político; lo que no puede volverse normal es que aceptemos la decadencia institucional, la impunidad y la violencia por unos billetes. No te estoy pidiendo que apoyes al PRI ni a ningún partido; te pido que te involucres en los proyectos diversos que surjan contra este régimen oscuro y abusivo. Súmate al que mejor te acomode, pero participa.
De verdad: 8 mil pesos (o la cantidad que sea) no puede ser más importante que el bienestar de la nación —¡de nuestra PATRIA!
El PRI también fue malo; ahora muchos de sus viejos vicios rondan en Morena. Reflexiona, analiza y exijamos un cambio de timón.
Nos vemos en 2027.
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Han sido exitosos en el discurso que acabaron con la corrupción cuando sabemos que estamos peor, pero el mayor logro si duda, regalar dinero a través de programas sociales y entre la necesidad, la desesperación y la mezquindad , la gente los sigue eligiendo sin importar nada mas. Y así es sumamente difícil explicarle a alguien el daño que hacen al país.