En Corto


¡ADIÓS!

Por Carlos González Muñoz

Por considerar de interés general conocer las razones que me llevan a tomar la decisión de decir adiós, yo, Carlos González Muñoz, a través de este texto hago del conocimiento público el fin de mi relación laboral con Morena a partir de hoy, miércoles 22 de enero de 2025.

En el mes de octubre de 2021 el compañero Guillermo Guzmán Cota, fallecido el pasado mes de septiembre de 2024, siendo presidente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Baja California Sur, me invitó a participar en su equipo de trabajo con funciones similares a la de un secretario de comunicación, sin serlo formalmente, debido entre otras circunstancias a mi oficio de periodista y a la inexperiencia en la materia de quien ocupaba oficialmente esa cartera.

La elaboración de contenidos para vídeos, redactar comunicados de prensa y diseñar material propagandístico, entre otras actividades, fueron la materia prima y cotidiana de mi labor profesional hasta el momento que el compañero Guillermo debido a su enfermedad dejó de asistir a las oficinas del partido.

La prolongada ausencia y posterior fallecimiento de Guillermo Guzmán Cota irían dejando poco a poco indefensos y abandonados a su suerte a sus colaboradores y amigos que estaban tanto dentro de la burocracia partidista como a los de afuera, exponiéndolos a todos ellos a la exclusión y a la venganza de aquellos que nunca aceptaron que Guzmán Cota gozaba de un liderazgo en ascenso y poseedor de un prestigio y capital político propios.

El consejo estatal por mayoría de sus integrantes decidió designar como sustituto de Guillermo a una persona que violentando las más elementales normas de convivencia, abusando de una facultad que le otorgan los estatutos del partido, tomó la decisión draconiana de despedir en los primeros días de diciembre a los compañeros Miguel Hernández y Margarito Mendoza, entre otros seis, identificados todos ellos al igual que yo como gente cercana al fallecido.

Entrado el año 2025 también decidió despedir a la compañera Italia Avilés, secretaria recepcionista con más de seis años de antigüedad en el partido, y quien nunca tuvo una relación política directa ni mucho menos estrecha con Guillermo Guzmán Cota.

A un servidor no lo despidió pero a partir del mes de diciembre pasado le redujo significativamente el sueldo y ordenó entregar su espacio de trabajo y escritorio para estar disponible desde mi hogar a sus llamados. Además, se comunica conmigo sólo a través de terceras personas, nunca directamente.

Sería ingenuo no pensar que sobre mi cabeza cuelga la amenaza del despido.

Quise hacer del conocimiento de este escenario laboral hostil a Adrián Chávez, presidente del consejo estatal, pero su silencio y desinterés para intervenir y frenar a quien desde su primer día al frente de la presidencia actuó como chivo en una cristalería, me hizo comprender que estábamos ante una estrategia inspirada en el canibalismo político, en la venganza, que no era resultado solamente de un caso aislado de mal carácter y prepotencia.
Es por eso que renuncio.
Es un acto de protesta y rebeldía ante el uso de los golpes bajos como táctica para alcanzar objetivos políticos de grupo. Esta manera de “hacer política” debe desaparecer en Morena porque no podemos ser farol de la calle y oscuridad de tu casa.

Al renunciar estoy ponderando y defendiendo mi dignidad, mi autoestima: No puedo permitir que a mi edad, a mis 75 años, pueda ser objeto del escarnio y la ofensa vil que significaría ser despedido de mi trabajo actual porque a lo largo de mi vida nunca sucedió algo similar, y no va a pasar cuando mi existencia se encamina a su final.

Mis seres queridos están preocupados y hasta ofuscados por mi decisión de dar por concluida mi relación laboral con Morena debido a mi vulnerable situación económica, pero la decisión está tomada pese a todo:

A partir de esta fecha renuncio a mi relación laboral con el partido y al hacerlo estoy recobrando plenamente mi libertad de expresión como ciudadano mexicano, como periodista y también como militante de Morena, libertad de expresión a la que renuncié parcial, temporal y voluntariamente cuando en 2021 firmé un contrato de trabajo, jurando discreción y confidencialidad en temas relacionados con el partido. Ya no más censura.

En los próximos días convocaré a la creación del “Círculo de Reflexión y Debate Guillermo Guzmán Cota”, un espacio para el análisis y la crítica.

¡Adiós!


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