SOL DE MAYO: Conservar la tradición del rancho sudcaliforniano en #LosCabos


0 A A SOL DE MAYO LOS CABOS 46:00 a.m., suena la alarma y tu sueño profundo, termina. Agradeces a Dios si eres espiritual o de lo contrario, sólo lidias con la batalla de reincorporarte a tu rutina -como todos los días-. Vas al baño, lavas tu cara,elevas la vista y te topas contigo mismo en el espejo. Te vez viejo, las arrugas ahí están, sonries añorando algo, aun no sabes qué y tampoco tienes tiempo para ponerte a pensar mucho en ello.

Así como tú,  la ciudad también envejece pero su eufemismo es crecimiento. Con el tiempo se transforma/deforma al ajustarse a la idea que se nos ha impuesto de modernidad. Nosotros hacemos lo mismo, nos sometemos a ideas engañosas intentando ser prósperos bajo la misma idea. Y  sin desearlo, nuestras rutinas «excluyen del itinerario» la capacidad de asombro, el respeto por nuestro entorno y raíces choyeras que alimentan la chispa de nuestra esencia, y es eso lo que inconsciente o conscientemente…estamos añorando. Nos olvidamos de disfrutar la felicidad que otorga el respetar nuestra naturaleza y preservar las tradiciones que nos dan identidad como pueblo.

Se pierde el sentido de pertenencia porque nos hemos impuesto a ver cómo «el desarrollo» se apropia del entorno con hoteles que no retoman la esencia local sino imponen el estándar de un turismo de primer nivel global pero que traen en consecuencia, entradas reguladas por vigilancia privada en playas «públicas», un desarrollo turístico que no busca preservar sino implantarse al ambiente con  muestras de total desinterés por nuestra tierra.

Regresas a casa tras 8 horas de agotador trabajo. Estás exahusto y con esa retahila de  no saber qué requiere tu ánimo. Entonces, en un impulso, decides tomar el día  fuera de la rutina de tráfico, ruidos y gente; empacas una mochila con poco menos de lo necesario y emprendes camino por la carretera transpeninsular, hacia la nutrida zona rural de Los Cabos, Baja California Sur.

0 A A SOL DE MAYO LOS CABOS BCSLlegas primero por el poblado de Miraflores,Los Cabos, B.C.S.,  te detienes a echar gasolina, saludas a los rancheros que montados en caballo, pasean por las calles que albergan casi 1500 habitantes. Continúas la marcha y llegas a Santiago, Los Cabos, B.C.S., cabecera delegacional compuesta por 2130 habitantes. La belleza del lugar es incomparable: un oasis acordonado por montañas y desierto, su comida es conocida por conservar el sazón típico de la gastronomía choyera, y por elaborarse con los productos de la región (queso, chorizo, puerco, mangos, ciruelas). La arquitectura convierte a Santiago en un vestigio de lo que es un tradicional pueblo choyero.

Tú, asfixiado y moderno citadino, vas aliviandote al observar y sentir lo pacífico del pueblo y su gente. Llegas a la encrucijada del camino hacia el Rancho «El Refugio» y «Rancho Sol de Mayo».  Decides ir a Sol de Mayo porque el camino izquierdo que te permite ver el oasis desde un plano panorámico. Avanzas por la brecha, la sierra se muestra más basta y el desierto más pleno. Observas los letreros que te indican que tu meta está cada vez más cerca.

Una hermosa cabaña de ladrillo anuncia la proximidad del rancho, vez las liebres correr de un extremo a otro, el cielo despejado te inspira y repiras tan hondo como puedes. No hay contaminación, todo es tranquilo y el eco deja oir a los chivos, te emocionas y con entusiasmo llegas a la meta: «Rancho Ecológico Sol de Mayo».

En la entrada te recibe una férrea mujer de belleza natural, Doña Celeste Barragán García -propietaria-  «el camino hacia las cascadas es por allá o si desean sólo pasar al Restaurante es por su lado izquierdo» -recita con su ágil voz-. Siendo la primera vez que estás ahí decides caminar hacia las cascadas que están a 15 minutos de la entrada al rancho, en el camino lees cada uno de los letreros de madera que describen el nombre de la diversidad de fauna del sitio. Observas el relieve y aquella sensación de no saber qué era lo que te hacía falta, va desapareciendo. Llegas a las cascadas y logras re encontrarte con las imágenes del pasado que te demuestran tu origen, tu identidad.

Regresas por la vereda hacia el restaurante «Amalia, cocina de instinto» que se encuentra al interior de Sol de Mayo. La construcción es de ladrillo, hay una parrilla de barro al exterior que despide el tradicional olor a leña quemada de las cocinas de rancho. El menú de Amalia, cambia cada dos meses siguiendo las temporadas de los productos locales que retoma y los convierte en alta cocina sin perder el toque choyero.

Te sientas en una de las mesas mientras los patos croan y los tres xoloitzcuintles y el pastor australiano que viven ahí,  juegan al rededor de las plantas y cabañas. Te dan el menú y en lo que decides, bebes un caballito de licor de damiana hecho por los tres chefs del lugar, observas el horizonte de las mil hectáreas que componen éste rancho y de repente, aparece un hombre de mirada apacible y sonrisa franca, una barba cerrada y sombrero de palma, es el dueño de éste mágico lugar: Don Prisciliano Elehazar de la Peña Ruíz. Dista de ser un típico hombre de negocios con mocasines y ropa ostentosa, es un observador y preservador de la naturaleza… un chamán contemporáneo.

Con una fábula de babisuris, Don Prisciliano explica que aun no hemos entendido que a la naturaleza sólo hay que cuidarla  «Pero viene el hombre, viene el político, vienen los industriales y se adueñan de todo esto» […] pero nunca aprendemos eso, verdad. De que hay que dejar la naturaleza sola.» -narra en su fábula.

0 A A SOL DE MAYO LOS CABOS BCS 8El chef se acerca a su mesa y pides como primer entrada un crudo de pescado y una cerveza artesanal y continúas oyendo la fábula de Don Prisciliano quien al terminar de contarla, agrega: «creo que en alguna parte de éste trayecto pensé que era muy grandioso hacer como una especie de selva aquí, pero muy pronto me di cuenta que estaba equivocado, que la naturaleza nada más pedía a gritos que la cuidaramos…ella hace el resto».

Te sirven tu entrada y observas calladamente los movimientos del chef, mientras te das cuenta que lamentablemente los Ranchos Sudcalifornianos están en peligro de extinción, porque los mismos locales no nos damos el tiempo de visitar nuestra zona rural, hemos dejado a un lado esas comunidades que son los testigos intactos del paso del tiempo. Has olvidado amar el monte, saberte parte del desierto como una especie más. Comprendes que  por eso a Don Prisciliano le interesa propagar la cultura del rancho sudcaliforniano e inculcar a las nuevas generaciones el  respeto y las técnicas de trabajo con la naturaleza, y de ésta manera se preserve dicha cultura: «en todos los ranchos, pequeños grandes o lo que quiera de ellos, hay un potencial y estamos abiertos a que vengan y vean lo que tenemos,lo que pensamos, aprendan y puedan lo puedan aplicar en sus lugares…sobre todo el cuidado, la preservación de éste medio».

Don Prisciliano, quien además de ser el dueño de éste proyecto ambientalmente responsable, es periodista y escritor, comparte que actualmente se encuentra terminando un libro que reune sus fábulas y fotografías inspiradas completamente por el ecosistema de su rancho y éste material será publicado en Canadá.

Henchido de tranquilidad y conciencia por oír las palabras del creador de Sol de Mayo, te dispones a comer tu crudo de pescado cuando Don Prisciliano , respetuosamente se levanta de la silla para retirarse, «provecho, ya me voy para dejarlo comer tranquilo» -te dice sin darse cuenta que su amor a la naturaleza y su cosmovisión es lo mejor que sus visitantes pueden consumir y llevarse consigo.

Vuelves a la ciudad renovado tras ese viaje, pero ahora  te sientes comprometido a ¡No dejar que mueran los Ranchos Sudcalifornianos!, pues has entendido que sólo volviendo a los orígenes se logra la tranquilidad y el desarrollo verdadero, como te explicó «el chamán» de Sol de Mayo.

Por Perla Abaroa/Fotos Hermelinda Vargas


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6 comentarios en “SOL DE MAYO: Conservar la tradición del rancho sudcaliforniano en #LosCabos

    1. Avatar de Celeste Barragán García. Celeste Barragán García.

      Buenas noches. Sí, ser doctora no está divorciado con la preservación de un rancho sudcaliforniano convertido en ecológico, su destino ecoturístico en Los Cabos. Es una gran responsabilidad y pasión, es cultura; es recibir a las escuelas que vienen a enseñarles a sus alumnos, en este caso, sobre esta biósfera Sierra la Laguna.
      Serás bien venida, cuando gustes.

  1. Avatar de El botas regresa El botas regresa

    Gracias por conservar toda esta gran tradición, hase mucho tiempo yo anduve por esos ranchos y de verdad que se come y se respira tanta tranquilidad incompara-ble y tanta belleza tanto del lugar como de sus mujeres .

  2. Avatar de Nalgasprontas Nalgasprontas

    «Vez en lugar de ves…» «Los Patos Croan»… En lugar de «Graznan» … Elíminalo Dios mío… Digo: Ilumínalo o haz que suceda, que pongan una escuela nocturna en donde esta criatura habite.

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