ABCdario


Por Víctor Octavio García

Cacería

  • Las últimas Guaycuras
  • El Último Gavilán

Con un fuerte abrazo a Raúl Olachea Lucero; decano del Club Gavilanes; que mañana sábado será  homenajeado por sus 57 años como Gavilán. ¡Enhorabuena!.

La primera vez que escuche la versión –de las últimas Guaycuras– fue alrededor de un costillal de un “hijuelachingada” que asábamos lenta y cuidadosamente sobre las brasas en el paraje del “Pedregoso”. Raúl Olachea, propietario del “Pedregoso” y Raúl Pedrín, ajuarados con chamarras de doble forro y gorras invernales –de las que usaba el “Baratero Cumbre”– serían los primeros en despertar mis apagados instintos de investigador al estilo de Sherlock Holmes sobre la historia de las dos Indias que fueron capturadas (lazadas) en las inmediaciones del rancho de la “Vieja” hace más de dos siglos y medio.

Raúl Olachea, que mañana domingo será homenajeado como el último socio fundador que sobrevive de los 25 cazadores que fundaron el Club de Caza, Tiro y Pesca Gavilanes, fue quien me motivó a “investigar” sobre las presencia de las dos Indias que fueron lazadas y cabestreadas por rancheros de la zona en los años de 1850-1860, según referencias de la tradición oral.

De acuerdo a relatos de Raúl Olachea, –que se han trasmitido de generación en generación de boca en boca–, dos Indias Guaycuras habrían sobrevivido en la zona serrana del rancho del “Aguajito de Moreno” –hoy propiedad del “Polla” Abaroa– a la devastadora tarea de evangelización así como a las fuertes limitaciones e inclemencias impuestas por el agreste medio. Se trata de dos Indias; la India madre y su hija, que por años vivieron escondidas y anduvieron a salto de mata entre la accidentada costa del Sauzoso y los medanos en la costa del pacifico, abarcando una área de 60 kilómetros a la redonda, justo donde aún existen dos pequeños “batequis” –ollas de agua dulce enclavadas en tepetates– conocidos como la “Tinaja de la Vaca” y la “Tinaja de la Vieja”.

De acuerdo a la longevidad de aquella época, las condiciones que imperaban y a testimonios de los relatos, los hechos se habrían registrado entre la década de 1850-1860, justamente 60 kilómetros al norte de La Paz. Las Indias que habían sido “vistas” en la zona desde tiempo atrás, motivaron que una partida de jinetes y rancheros de la zona se dieran a la difícil tarea de aprehenderlas (lazarlas) con el fin –según se cuenta– de civilizarlas para luego evangelizarlas, tarea que no fue fácil. Más de una semana –con sus días y sus noches– habrían de cabalgar por sierras, medanos, arroyos, ancones, cañadas y valles poniendo trampas, cortando atajos y dejando señuelos para atraparlas. A la India Madre la aprendieron el mismo día que se dieron a la tarea de “campearlas” –quizás por su edad– en tanto que la India más joven les llevó seis días con sus seis noches capturarla hasta que fue “lazada” en la costa del pacifico en las inmediaciones del rancho de la “Vieja” del Nene Landa.

Versiones recogidas por el autor de este espacio contadas por don Chayo Espinoza –viejo y conocido venadero y ranchero de la zona–; Prieto Soza, ranchero del “Aguajito de Moreno”, Raúl Pedrín Trasviña, maestro jubilado, ameno relator de historias regionales y ex Presidente –muy estimado por cierto– del Club Gavilanes; Raúl Olachea Lucero, decano del Club Gavilanes; Abundio Moreno, compañero y amigo del Club Gavilanes, Pilar Almaraz (a) “Pilarillo”, pescador y venadero ampliamente conocido en la zona, don Luís Búrquez, del rancho el “Tepetate” y de don Santiago Martínez Torres (QEPD), ranchero, venadero, “juellero” y pescador y de varios amigos de cacerías más de quienes he escuchado sus versiones, todas ellas coincidentes.

La India madre murió  a los pocos días de ser aprehendida (según cuentan que de tristeza y hambre porque jamás quiso comer) mientras que la India más joven, probablemente la India hija, se “junto” con un ex marino de la contracosta (de apellido torres); tuvo varios hijos y murió a edad avanzada plenamente integrada a la “civilización”, evangelizada y convertida a la religión Católica.

Aunque hay datos difusos de que la India tuvo varios hijos, hay quienes aseguran que algunos apellidos provienen de la “unión” del ex marinero de la contracosta y la India capturada (lazada) en las inmediaciones del rancho de la “Vieja”. Me han contado, por ejemplo, que algunos que llevan el apellido Espinoza –particularmente los descendiente de la familia de don Chayo Espinosa– provienen de esa estirpe; otros que están “emparentados” como los Gajón, otros de apellido Torres y otras más de apellidos Lucero y Amador. Como nunca se han hecho estudios genealógicos, las versiones van y vienen.

Como la India más viejas murió  antes de cumplir la semana después de ser capturada existen escasas referencias, no así de la India más joven –se presume que era su hija– que fue evangelizada y conversa al catolicismo; se “junto” con un ex marino de la contracosta; tuvo varios hijos y murió a una edad avanzada precisamente en el rancho del “Aguajito de Moreno”, 60 kilómetros al norte de La Paz. Se comenta que fue una mujer muy sana –“corriosa”– que rara vez se enfermó aunque padecía prolongadas crisis depresivas que la obligaban ausentarse del rancho por días y noches enteras al que regresaba una vez superadas las crisis.

Cerca del “Aguajito de Moreno”, a lo sumo tres o tres kilómetros y medio, se encuentra la “Tinaja de la Vieja”, un viejo “paraje” de cazadores que aún conserva rasgos de haber sido asentamiento Indio. Se ubica en el vértice donde se forma un pequeño arroyo que se dispersa en varios “brazos” pasando uno de éstos precisamente por el rancho donde existe “agua manteada” que sirve para darle de beber al ganado y para uso del rancho. Subiendo el arroyo se ubica una mesa (conocida como la “Mesa de la Vieja”) con un radio de tres kilómetros de terreno plano donde suelen “parajear” los venaderos. Zona alta donde día y noche corre viento que sopla tanto del golfo como del pacifico; el noreste y el “weste”, como diría el “Pilarillo” Almaraz.

En la “Tinaja de la Vieja”, existen dos árboles viejos de zalates (higos silvestres); uno de ellos seco y en el tronco, un bullicioso enjambre de abejas y el otro, retirado a más de diez metros, aún conserva el follaje verde y su maltrecha majestuosidad diezmado por las brutales y prolongadas sequías. Zona árida, escarpada, de pitahayales dulces, que en época de lluvias forman una “tinaja” u “olla” de agua dulce que dura varios meses. Ahí mismo, sobre la ribera del arroyo se encuentra una cueva (conocida también como la “Cueva de la Vieja”) donde se pueden encontrar pedernales, petates y algunos utensilios (pequeñas ollas labradas en piedra, piedras para moler y piedras para cortar) todas ellas labrados en piedras volcánicas. La cueva, que muy probablemente fue el último asentamiento de las dos Indias, aún se ve la tierra negrusca, con amplias áreas quemadas y sobre las paredes y en lo alto del techo, vestigios de que en alguna época atizaron en su interior. (La única vez que he visitado la zona –estoy por ir nuevamente– no tome fotos porque en el momento que quise accionar la cámara ésta no llevaba pilas. Logré tomar algunas fotos con el celular pero igual, aún no he podido pasarlas a la computadora por problemas precisamente del celular).

Sin embargo, la impresión que capte de la “Tinaja de la Vieja” al igual que de la “Tinaja de la Vaca”, ambas separadas y retiradas una de otra 10 o 12 kilómetros en línea recta, es su asombrosa coincidencia; ambas ubicadas en zonas sumamente áridas donde existe caza mayor (venado) y depredadores como el “lión” (puma), coyote, zorra, gato montes, zorrillo, paloma y chacuaca. No obstante que la vegetación es escasa y de monte bajo, existen grandes pitahayales agrios y dulces; ciruelos del monte, raíces comestibles y camotes medicinales como el “guereque”, tabardillo, barbas de gallo, zalates (higos silvestres) estos últimos vistos únicamente en esa zona en un radio de más de 100 kilómetros a la redonda, independiente de ser zonas retenedoras naturales de agua dulce, lo que infiere que ambos “parajes” fueron, efectivamente, asentamientos de Indios.

En el “paraje” de la “Tinaja de la Vaca” existe agua dulce todo el año. Raúl Olachea es muy dado de ir a cazar en esa zona donde se mete animal grande y de buena alzada. En la “Tinaja de la Vaca” he estado en más de cuatro ocasiones en incursiones de cacería –por cierto muy exitosas– donde he tenido la oportunidad de recorrer ampliamente el área acompañando a los dos Raúles; Olachea y Pedrín, así como degustar los hígados de venado más sabrosos que he comido en mi vida; enterrados en las brazas aderezados con sal entera, limón y salsa huichol.

La “Tinaja de la Vaca” es, por definición, una zona cinegética de alta productividad; donde se reproduce el venado “bura”, y eventualmente, el “cuerni cabra” o alerno. Y al igual que en la “Tinaja de la Vieja”, existe mucha actividad cinegética; desde “liones” (pumas) hasta el diminuto zorrillo. El Prieto Soza, originario de la zona, toda su vida ha procurado y vigilado que la zona no sea alterada o que sustraigan (roben) objetos que aún existen en la cueva y en sus alrededores. Conserva algunas piezas (piedras talladas) con un alto valor histórico e incluso una vieja moneda de 50 centavos que data de 1880 que se encontró en el interior de la cueva. No obstante que es una zona de fácil acceso solo es conocida por venaderos viejos y rancheros de la zona; de hecho, no a cualquier le dan información o le facilitan el acceso. En lo personal pude acceder por mi amistad con él, de lo contrario me hubiese resultado difícil conocer la zona a la que se llega a través de una compleja e intricada red de “veredas” de ganado.

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5 comentarios en “ABCdario

  1. Avatar de Francisco Villa Francisco Villa

    Jaja, me agrada como relata, como choyero sudacaliforniano, cuando lo estoy leyendo me remonto a cuando hiba de caceria, asi hablaban casi todos, jaj, » le di a un hijuelahingada» jaja. Saludos.

  2. Avatar de beth beth

    Sr. Víctor Octavio García.
    Por fin tengo la ocasión de comentarle, soy asidua lectora de su columna periodística, me gusta su información y análisis de la vida política local..pero me encantan sus relatos de cuando va de cacería, y éste en especial el de las dos guaycuras me parece sensacional, Felicitaciones.

  3. Avatar de LUIS LUIS

    Y a victor octavio cuando la semarnat le va a iniciar algun procedimiento por depredar la fauna sudca?
    por lo que cuentan, entre el y pepe gajon, ya no deben quedar ni venados ni liebres.

    saludos a victor.

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