Por Jesús Ojeda Castro
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El exrector Jorge Vale y el diputado federal Alfredo Porras tras la improcedente iniciativa de modificar le ley de UABCS.
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Violentar la autonomía universitaria no solo es una alta negligencia política, es una acción retrógrada que pinta muy bien el ínfimo nivel académico y político de quienes grotescamente pretenden hacerse ver como legisladores de avanzada.
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Flota en el ambiente el posible juicio de procedencia que no es otra cosa que el desafuero para algunos legisladores ante la denuncia penal en la PGJE.
En política como en la vida, nada es casual por lo que impulsar una iniciativa de decreto para crear una nueva ley orgánica de la Universidad Autónoma de Baja California Sur a ocho semanas de que se realice el cambio de rector de esa institución, sólo refleja las intenciones de algunos morenistas que pretenden a toda costa controlar los órganos de gobierno de la máxima casa de estudios.
