
Sergio Aguilar Lucero: Adiós a las armas.
Uno de los hombres más intensos de la literatura norteamericana fue Ernest Hemingway, autor de varios textos: El Vejo y el Mar, Por Quién Doblan las Campanas, Adiós a las Armas, etc.
Durante la primera guerra mundial milagrosamente salvó su vida y estuvo a punto de perder una pierna. Ahí fue donde germinó en su mente el título de una de sus obras: “Adiós a las Armas” que hoy dice adiós Sergio a su patria y tierra de origen. El capitán Sergio Aguilar Lucero miembro de una de las familias más tradicionalistas de la entidad fue un distinguido miembro del ejército mexicano, estuvo en guardias presidenciales, era el abanderado en los desfiles cívico-militares por su presencia física y sus notas sobresalientes y una disciplina a toda prueba. Alguna vez platicando con el me comentaba que se sentía también orgulloso de que sus antecedentes familiares se habían distinguido por dedicarse a la ganadería en el poblado del Triunfo.
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