Por Víctor Octavio García
¡Qué tiempos aquellos!
* “Chingue a su madre el de la silla 540”
Estaba por concluir el 2001, Leonel Cota gobernaba está tierra con un poder avasallador; los cabecillas del “mercadismo” acaban de pasar una rigurosa “cuarentena” en el Cereso y algunos eran perseguidos por aire, mar y tierra por el “guerito de Santiago”, entre ellos Román Guadalupe Pozo Juárez, protagonista de esta anécdota. Román, como todo un vago, nunca se perdía una pelea (box) y Leonel, que tampoco canta mal las rancheras, se despojaba de su investidura como gobernador e iba a los encuentros boxísticos cada vez que se presentaba la oportunidad, acuerpado siempre por el “Pulga” Cota, su fiel amigo y entrenador de cabecera.