Por Víctor Octavio García
Morena
* Se desgrana la mazorca
La nada sorpresiva renuncia de Ramiro Ruiz Flores al PES, –Partido Encuentro Social, siglas que utilizó para llegar a la Cámara y declararse después “independiente”–, ocurrida la mañana de este martes durante la primera sesión ordinaria de Congreso, propiamente fue de mero trámite como dos renuncias más que se ventilaron; las de Homero González Medrano y Sandra Moreno Vázquez; Ramiro Ruiz, que fungió como alto funcionario en el área de desarrollo durante la administración Leonel Cota Montaño, no es muy dado a las lealtades ciegas ni a los compromisos duraderos; mientras Leonel Cota Montaño tuvo poder fue “leonelista” de hueso colorado, nomás dejo el poder y agarró otras querencias (lealtades); llega al Congreso impulsando por el tsunami de AMLO y ante el menor descuido se erige en presidente la Cámara siendo un “porrista” indexado a los intereses “tempraneros” por la candidatura a la gubernatura de Alfredo Porras Domínguez, vía Mario Maya Noriega, un comundeño –mariscal de campo del “porrismo”– metido en el jugoso negocios de los bienes y raíces.