
- Rafael M. Muñoz revivió una yaga que aun esta purulenta
- ¡Vámonos con Pancho Villa! Grito desgarrador de justicia y libertad
- Todo el dolor no se pudo aguantar más
- En la persecución del guerrillero autorizado por Carranza se violo la soberanía nacional
La obra de Rafael M. Muñoz puso ante el mundo una llaga purulenta: había sido forjada con las violaciones, el abuso del terrateniente, con las espaldas moradas a golpes. No es apta para paladares literarios exquisitos envueltos en pañales teñidos con la sangre de los humildes.
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