Por Víctor Octavio García
Tercera Intifada
El PRI, más allá de ser un partido político se ha vuelto una obsesión personal; todos los critican y todos lo quieren, lo mismo tricolores, amarillos, azules o gatopardos. Con todo y su última derrota ¿derrota?, el PRI se ha convertido en un apetecible manjar. No en balde ayer surgió la tercera Intifada horquetada por Isaías González Cuevas en menos de dos meses.
Lo extraño es que lo ocurre alrededor del PRI no ocurre en ningún otro partido. ¿Cómo es que genera tanta ambición personal y política un partido derrotado? En 1999, cuando sufrió la primera derrota, esa sí derrota en toda la extensión de la palabra, nadie quería hacerse cargo del partido. En 2005, casi pasó lo mismo con el añadido de que Esthela Ponce llegó, planchó y se adueñó del PRI y de ahí pa’ real, el PRI ha despertado tanta ambición política como criticas y campañas de linchamiento y defenestración política ha soportado. ¿Por qué?
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