Por Víctor Octavio García
¡Qué tiempos aquellos!
Juntando grava
En 1969, cuando cursaba el quinto año de primaria me integre, allá en mi tierra (Caduaño), a una cuadrilla de trabajadores a juntar grava en los arroyos; la grava era para dos hoteles que estaban en construcción en Cabo San Lucas; el Finisterra de don Luis Coppola, y el hotel hacienda de Abelardo L. Rodríguez, éste último todos los años le hacían modificaciones o bien le construían más cuartos; juntar grava es una reverenda chinga (hoy trituran las piedras para obtener la grava con enormes máquinas) porque había que cavar en el lecho del arroyo hasta encontrar los bancos de grava; 52 tambos de grava (piedra) de determinado tamaño hacen un metro cúbico, y para juntar un metro cúbico de grava vaya que se suda la gota gorda.
