
El pasado lunes a las 3 de la madrugada, durante el recorrido de vigilancia Ernesto Nery (técnico del programa municipal para protección de la tortuga marina) y la estudiante Myriah Cornell de la Universidad de Duke, tuvieron la oportunidad de encontrarse con una tortuga laúd de aproximadamente 1.80 mts. de longitud y unos 700 kg de peso. Con la salida de la primera tortuga laúd de la temporada y con su nido protegido, damos inicio a la temporada de anidación de la especie de tortuga marina más grande del mundo. (ver foto).
El caparazón de esta especie le provee una de sus muchas características especiales, esta constituido por pequeñas plaquitas óseas independientes, recubiertas por una piel gruesa. El caparazón tiene una textura de goma, de unos 4 cm de grueso y está formado por tejido conectivo fuerte saturado de aceite. Y no es duro como el resto de las tortugas.
La Tortuga Laúd se alimenta exclusivamente de organismos blandos, especialmente medusas o aguas malas y crustáceos, tunicados, peces juveniles, puestas de peces, y otros organismos epipelágicos de cuerpo suave. Pero esa «dieta especial» se convierte cada vez más en un peligro mortal para estos animales. Obviamente no tienen la capacidad de diferenciar entre medusas y bolsas de plástico, los cuales el hombre tira al mar, sin pensar en las consecuencias, y que flotan en el mar en grandes cantidades. Investigaciones descubrieron residuos de plástico en estómago e intestino de esas tortugas lo cual les causa graves problemas de digestión y en muchos casos la muerte.
Estamos muy contentos pues por una temporada más contaremos con la presencia de esta especie en Los Cabos, desafortunadamente desde el año 2000 y en cada temporada que pasa, se protegen menos nidos, la temporada pasada apenas y se alcanzo el número de 26 nidos protegidos. Según los expertos es posible que en unos 10 años esta especie desaparezca.