
El viejo chamán
Vivo en paz, en mi tierra de mis dioses y los líderes que defendieron la tierra del bacatete. Cada atardecer iba observando el desgaste que el ser humano había hecho con el hogar común. Su tesoro era el ocote seco que al ver morir la tarde se frotaba las manos con el humo que mistificaba un altar improvisado y en su idioma le pedía a sus divinidades. Cada vez más observaba desde sus sierras el desgaste de sus cascos polares que aumentaban el o volumen del oleaje que ocasionaban siniestros y desgracias, pero el ambientalismo parecía no interesarles lo que la naturaleza a través de Dios les había brindado. ¿Dónde estaban los abuelos? El agua se va acabando y en el futuro se convertirá en moneda de cambio.
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