Por Víctor Octavio García
Rudeza innecesaria
Arturo Torres Ledesma, un solitario diputado local –sin oficio ni beneficio– que cobra en la nómina del Congreso local, hace tres días era un perfecto desconocido. Hoy, por obra y gracia de un pésimo manejo político y mediático, es uno de los diputados más conocidos en el estado. ¡Que tal!
Usted se preguntará ¿qué fue lo que pasó? a saber nada, nada que preocupe, pero contaminó la ajetreada agenda política local con un asunto de barandilla, si es que no de lavadero. Lo que declaró y dijo el legislador del también diputado local, Juan Domingo Carballo, –al que calificó de corrupto y pervertidor de menores– fue suficiente para que se conformara una poderosa coalición de diputadas y diputados para acuerpar a un diputado cuestionado por otro diputado.
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