Desde del mes de enero, el PICUDO, había adelantado los problemas graves que se vivían al interior de la Compañía Exportadora de Sal de Guerrero Negro, a la que malas decisiones de carácter político (no empresarial), la tienen al borde del desastre financiero. Se deben de deslindar responsabilidades en este fraude que ha llegado a niveles de escándalo y que pone en riesgo la estabilidad de este consorcio.