Como un punto de encuentro, amistad y convivencia, el presidente municipal de Los Cabos, Oscar Leggs Castro, acompañado de su esposa Flora Aguilar de Leggs, brindó una cena para asociaciones civiles que impulsan y fomentan los temas históricos cabeños; el evento sirvió también para dar la bienvenida a las personalidades que disertarán las tres conferencias magistrales en el marco de la tercera jornada del “Día de la Californidad”.
Vivimos momentos inéditos en nuestro México querido con definiciones en la política que verdaderamente inciden en la vida de los habitantes de la república y en Baja California Sur más que nunca latente la posibilidad de dividirnos y volvernos más vulnerables.
La Diputa Eda María Palacios Márquez socializó con sudcalifornianos y sudcalifornianas destacados en Baja California Sur, así como con la Comisión de Cultura y Arte de la XVI Legislatura el proyecto de Ley para el Fortalecimiento y Promoción de la Identidad, Tradiciones y Costumbres del Pueblo Sudcaliforniano.
Durante varios años he ido a la leña al arroyo de Las Tarabillas, mucha y buena leña en los rebalses del arroyo de palo blanco, uña de gato, mezquite, teso y palo colorado, los siete kilómetros más o menos que median del camino al Coyote-San Evaristo hasta entroncar con el cañón los he caminado en carro y a pie, así que conozco muy bien la zona, el arroyo en si no tiene nada especial, igual que cualquier arroyo, con la diferencia que donde nace el cañón hay un pequeño ojo de agua dulce que brota del tepetate formando un pequeño charco de agua dulce “aguaje” rodeado de sauces, dátiles, huatamotes, palmas y juncos, cerca del humedal del ojo de agua un frondoso cirguelo del monte, en los alrededores palos blancales; un “aguaje” como le llaman los rancheros donde toman agua reses, bestias, burros, chivas, venados, coyotes, gatos monteses, mapaches, zorras, tejones, babisuris, “liones” (pumas) e incluso borregos cimarrones, en una ocasión sorprendí una manada de borregos cimarrones tomando agua.
A mediados de los años 60’, Porfirio Amador –patriarca de Los Llanos de Kakiwui– se soltó haciendo bailes en su casa; mataba chivos y añejaba los mejores quesos para compartir con sus invitados, de corazón bohemio, trato campechano, sencillo y “gueno” pa’ la guitarra y la cantada, disfrutaba lo que hacía cuidando chinchorros de chivas –llegó a tener más de 800 chivas–, ordeñar, cuajar y hacer queso, jugar voleibol y “tirar chingazos” (round de sombra); cada quince días su casa se convertía en punto de reunión de la rancherada que llegaban de lugares cercanos a la bailada como el Sauce, Banderitas, San Francisco, Santa Rita, Matancitas y Los Burros, entre otros.
En el sitio http://www.californiagenealogy.org/labaja/war_of_1846.htm, puede hallarse un intento de historia bastante desinformada, de cuya referencia a la guerra que nuestro país debió librar contra el expansionismo norteamericano en la Antigua California, he hecho la siguiente traducción libre:
“Después de la ruina del sistema federal en México, la península [de BC] fue otra vez colocada en el mismo departamento que Alta California, y sus habitantes fueron invitados a apoyar la causa norteamericana en la guerra entre los Estados Unidos y México, en el entendido de que el primero de estos países guardaría la posesión de esta provincia y protegería a sus ciudadanos. Seguir leyendo ««Bajeños»»→