
La Paz (California) – En medio de una creciente preocupación ciudadana, el Ayuntamiento de La Paz vuelve a colocarse en el centro del debate ambiental tras las recientes modificaciones planteadas al Plan de Ordenamiento Ecológico Local (POEL), las cuales, según organizaciones civiles, abrirían nuevamente la puerta a actividades mineras en el municipio.
Durante la sesión del Órgano Técnico del Comité del POEL, celebrada el pasado 18 de marzo, integrantes del Frente Ciudadano en Defensa del Agua y la Vida advirtieron que dentro de los ajustes propuestos se contempla la modificación del uso de suelo en zonas relacionadas con concesiones mineras, lo que consideran un retroceso en la protección ambiental del territorio paceño.
En la Cuarta Sesión del POEL, el colectivo manifestó su rechazo a la posible aprobación del acta del 5 de diciembre de 2025, al señalar que en ella se incorporan actividades extractivas bajo una nueva denominación: “Aprovechamiento Sustentable Subterráneo con protección de humedales”. Para el Frente, este concepto no solo resulta cuestionable, sino que representa un intento de legitimar la minería mediante un lenguaje técnico que podría confundir a la ciudadanía.
La preocupación se intensifica con la introducción del término “Aprovechamiento Sustentable Subterráneo con Protección de Humedales y Áreas de Importancia para la Recarga de Acuíferos (AIRA)”, el cual, aseguran, busca encubrir actividades mineras bajo una narrativa ambiental. Desde la óptica del movimiento ciudadano, la minería —particularmente en regiones con estrés hídrico— no puede considerarse sustentable bajo ningún esquema.
Este nuevo episodio ha encendido las alertas debido a lo que califican como una incongruencia del gobierno municipal, que en años anteriores había asumido una postura firme contra la minería tóxica en La Paz. Hoy, advierten, las modificaciones al POEL podrían significar un giro en esa política, permitiendo que proyectos extractivos se inserten de manera indirecta en la planeación territorial.
El Frente Ciudadano solicitó formalmente la reposición del punto impugnado y llamó a la sociedad a mantenerse vigilante ante lo que consideran un intento de aprobar, por la vía técnica y administrativa, actividades que históricamente han sido rechazadas por su impacto ambiental.
Más allá de un debate técnico, lo que está en juego —señalan— es el futuro del agua, los ecosistemas y la vocación sustentable del municipio de La Paz.
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