
La industria restaurantera de Los Cabos enfrenta uno de sus momentos más delicados en años. De acuerdo con el coordinador del Grupo Madrugadores de Cabo San Lucas y empresario del sector, Seth Vázquez, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) sección Los Cabos ha confirmado el cierre de al menos 20 establecimientos entre finales de 2025 y el arranque de 2026.
La cifra no es menor: representa una contracción aproximada del 16% del sector en zonas céntricas de Cabo San Lucas y San José del Cabo. Detrás de cada cortina metálica bajada hay empleos perdidos, inversiones detenidas y años de tradición gastronómica que hoy enfrentan una dura realidad.
“Este año cerraron 20 restaurantes, muchos con décadas de trayectoria y decenas de empleados. La baja en el turismo, el incremento de costos y la poca afluencia han sido determinantes”, expuso Vázquez.
Restaurantes emblemáticos afectados
Aunque el padrón oficial aún se consolida, empresarios del sector han identificado cierres o transformaciones significativas en establecimientos ampliamente reconocidos por locales y visitantes, entre ellos:
- Pancho’s Mexican Restaurant (operando desde 1989)
- Habaneros
- Bajo la Luna
- Mahi Los Cabos
- La Golondrina (tras cambio de propietario)
- Lorenzillo’s
- Ruth’s Chris Steak House
- The Gigglin’ Marlin (tras incendio y venta del inmueble)
El impacto no sólo es económico; es también simbólico. Muchos de estos espacios formaban parte de la identidad culinaria del destino.
La “tormenta perfecta” que golpea al sector
Empresarios describen el fenómeno como una combinación de factores que han puesto contra las cuerdas al modelo de restaurante independiente.
1. El efecto “todo incluido”
Los nuevos complejos turísticos de ultra lujo han desarrollado una estrategia que mantiene al visitante dentro de sus instalaciones. Con chefs de prestigio internacional y oferta gastronómica de alto nivel en el propio hotel, el turista tiene cada vez menos incentivos para desplazarse al centro de las ciudades.
El resultado: menos flujo hacia restaurantes independientes.
2. Competencia laboral desigual
Los grandes resorts ofrecen salarios, prestaciones médicas y transporte que los pequeños negocios difícilmente pueden igualar. Esto ha generado escasez de personal capacitado en restaurantes medianos y pequeños.
Además, las recientes reformas laborales incrementan obligaciones patronales en un momento donde los márgenes son cada vez más reducidos.
3. Pérdida de confianza del consumidor
Con márgenes apretados, algunos comensales han denunciado prácticas irregulares en facturación, como cargos no solicitados o errores recurrentes. Aunque no es una generalidad, estos casos dañan la reputación colectiva del destino gastronómico.
4. Renta elevada y presión de costos
El auge inmobiliario ha disparado rentas comerciales en el centro, mientras que el tráfico peatonal no necesariamente crece al mismo ritmo.
A esto se suma el aumento en insumos, servicios y la apreciación del peso frente al dólar, lo que encarece la experiencia para el turista extranjero. Lo que antes era percibido como accesible ahora compite en precio con destinos estadounidenses.
Más que restaurantes: un síntoma económico
El cierre de 20 restaurantes no es un hecho aislado; es un indicador de ajustes profundos en el modelo turístico de Los Cabos. La concentración del gasto dentro de los resorts, la presión inmobiliaria y el encarecimiento operativo están redefiniendo el mapa económico local.
Empresarios advierten que, de no generarse estrategias de reactivación para el comercio independiente del centro, la tendencia podría continuar durante 2026.
La gastronomía ha sido uno de los pilares que posicionó a Los Cabos en el escenario internacional. Hoy, ese pilar enfrenta un momento de reflexión y redefinición en medio de un entorno cada vez más competitivo y exigente.
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