Del Tintero


8 de febrero 2026

A 34 AÑOS DE INSURGENCIA CIUDADANA.

  • El priísmo no traicionó; votaron en mayoría los que no votaban.

LA ALTERNANCIA DEL PODER, RESULTADO DE HARTAZGO CIUDADANO.

La madrugada del 8 de febrero de 1993, Adán Ruffo Velarde, militancia panista y decenas de hombres y mujeres, no priístas, hicieron algarabía y pasearon en sus unidades por algunas calles de la ciudad de La Paz, tras una votación triunfante de la insurgencia ciudadana, durante 10 horas de sufragio efectivo; no reelección, el día 7 de febrero.

Le dieron su domingo siete al otrora partido de Estado – PRI -: Perdió la elección.

Se ganó tres municipios, mayoría en el congreso y no se reconoció la gubernatura para Crisóforo Salido Almada.

Para el siguiente, domingo 7 de febrero, de 1999, la ciudadanía Sudcaliforniana, le ganó al PRI – con PRI, el poder ejecutivo del Estado de Baja California Sur, en la figura de Leonel Cota Montaño, como candidato de la izquierda partidista mexicana.

Pudo haber sido el personaje principal, el General Antonio Valdivia; Su institucionalidad militar estuvo por delante.

Fue fuera del domicio del general Valdivia, a media cuadra, que el visionario Leonel, ayudado por la vida misma, supo embonar en el movimiento de insurgencia ciudadana.

Supo decir un discurso que mimetizo, que escuchó del pueblo Sudcaliforniano.

Entendiendo por pueblo, toda la población, como lo mandata la constitución política del país mexicano.

Se hizo uno más de la noche a la mañana, en las filas del hartazgo, sobre todo, a decir por millares de habitantes, de más de lo mismo: PRI en más de 60 años.

Para el análisis serio, Leonel fue instrumento electoral, un personaje que hizo muy bien su trabajo de insertarse en una lucha de inconformidad ciudadana, venida desde inicios de la década de los años noventa del siglo pasado.

Fué creciendo en fuerza social, logrando polarizar en tamaño y superando electoralmente en las urnas constitucionales de 1993 y 1999. En los históricos, domingo 7 de febrero.

Fue el hartazgo, lo que orilló a los abstencionistas, a los sin partido, coíncidir, sin ser organizados por alguien es específico.

El malestar y un PRI en las cúpulas, impulsor del neoliberalismo, los unió en los procesos electorales de 1992 – 1993 y 1998 – 1999.

Vale decir, que el auténtico priísmo, no traicionó en esas votaciones:

Resultado a la gubernatura Sudcaliforniana:
Leonel Efraín Cota Montaño.- 86, 610
Antonio Benjamín Manrríquez Guluarte.- 57, 983.

El día 8 de febrero, 1999,, la conmoción ciudadana, era de contento, de triunfo ante los cara triste del PRI y simpatizantes.

Durante la mañana, llegó Leonel a su encuentro con la población en un salón del IMSS, frente a la escuela Venustiano Carranza Medina.

La calle llena de unidades de motor, detenidos. Trauséntes y conductores, mirában con júbilo, al electo para gobernador 1999 – 2005.

Pegados al cerco de su escuela, niños y niñas, vitoreaban al oriundo de Santiago, BCS, al ahijádo de la naturaleza, que regaba con agua de lluvia los eventos del Leonelismo.

Le gritaron los estudiantes, «Leonel, Leonel, visitanos»

Quien fuera catedrático universitario – formación política mexicana -, detuvo agenda y entró a la escuela primaria.

Aquella niñez, demostró, que fruto de la movilización por la vía electoral, permeo en todas las edades.

Bien conocían su momento y al personaje.

En su contentó, un niño le entregó unas moneditas diciéndole, «para que te ayuden a gobernar».

El ejemplo y lección vida, cundió y muchos entregaron hasta, estampitas, pequeños objetos y demás, en las dos manos del hoy funcionario federal.

Por ahí deben estar en su edad adulta. Mi felicitación a su pureza infantil y su mente despierta.

Hay mucho que contar. Libros enteros. Terminaré la presente, reconociéndo, por un lado las lealtades del pueblo con tal o cual partido.

Son las cúpulas las que fallan.

Reconociéndo también a la población Sudcaliforniana, que no votaba, el movimiento insurgente por la vía del voto, que sacó al PRI de las sillas de los poderes públicos, y hace posible la alternancia del poder.

Ambos, contingentes ‐ Los PRI y la partidocracia «izquierdista», mostraron.un pueblo culto, polítizado. Beligerante sí; pero civilizado, que permitió procesos electorales de altura sin violentar las formas.

El gran aplauso, es para la población, quienes desde las urnas, compartieron el ¡basta!.

A más de 34 años de gestación, florecimiento y espera de más hartazgo que pudiera manifestarse durante el proceso estatal electoral 2026 – 2027.


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