
San José del Cabo (California) — Desde la noche del jueves y durante la madrugada del viernes, habitantes de San José del Cabo reportaron un movimiento inusual de aeronaves en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional, luego del arribo de helicópteros Black Hawk pertenecientes a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. La presencia se volvió aún más llamativa con la llegada de un avión Hércules C-130, modelo utilizado comúnmente para traslado de tropas y carga, lo que incrementó la incertidumbre entre la población de Los Cabos.
Horas más tarde, ya durante la tarde del viernes, dos helicópteros HH-60W de la Marina de los Estados Unidos fueron captados sobrevolando el puerto de Cabo San Lucas, ampliando la percepción de que se trataba de una operación de mayor alcance.
Ante la creciente atención pública, la Secretaría de la Defensa Nacional informó que el ingreso de dichas aeronaves obedecía exclusivamente a un rescate humanitario en altamar, a unas 400 millas náuticas de Los Cabos, sin ofrecer detalles adicionales sobre la duración, alcance o estatus de la misión. Sin embargo, lejos de disipar las dudas, este sábado las aeronaves continuaron realizando vuelos en la zona, reavivando cuestionamientos entre la ciudadanía.
Las preguntas comenzaron a multiplicarse: ¿por qué continúan los sobrevuelos?, ¿existe alguna otra operación en curso?, ¿qué está ocurriendo realmente en el espacio aéreo de Los Cabos?
En este contexto, la senadora del PAN por Baja California Sur, Susana Zatarain, fijó postura públicamente la tarde del viernes. Recordó que, conforme a la Constitución, es facultad exclusiva del Senado de la República autorizar el ingreso, tránsito o permanencia de fuerzas armadas extranjeras en territorio nacional, y subrayó que hasta el momento no ha llegado al Senado ninguna solicitud de permiso relacionada con este tipo de operaciones.
La legisladora añadió que le fueron entregadas fotografías de aeronaves extranjeras presuntamente captadas en el cielo de Baja California Sur, particularmente en la región de Los Cabos, lo que —dijo— obliga a exigir claridad institucional y apego estricto a la legalidad.
Mientras las versiones oficiales siguen siendo limitadas y los vuelos continúan, el episodio ha puesto nuevamente sobre la mesa un tema sensible para la región: la presencia de fuerzas armadas extranjeras, la transparencia en la información pública y el respeto a los mecanismos constitucionales de autorización, en un punto estratégico del país donde la vigilancia ciudadana permanece activa.
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