
Homero Davis Castro
Senador de tiempo completo
Sin aspavientos, un político mexicano —sudcaliforniano— en mejoría.
Por Armando León Lezama
A pesar de que diversas encuestadoras lo incluyen en sus “mediciones”, Homero Davis Castro no se muestra alborotado por el tema electoral. Lo colocan, sí, en escenarios de pre–precontienda rumbo a la sucesión del Poder Ejecutivo en el estado de Baja California Sur, pero él mantiene distancia del ruido político.
El proceso comicial formal iniciará hasta el segundo semestre de 2026, y alcanzará su punto más álgido el primer domingo de junio de 2027, cuando la ciudadanía inscrita en la lista nominal acuda a las urnas constitucionales en una jornada electoral de alrededor de diez horas.
Por lo pronto, el senador por la entidad sudpeninsular asume con seriedad su encargo. No se permite el ocio durante su sexenio legislativo. Además de participar activamente en los periodos ordinarios de sesiones, se integra formalmente como secretario de la Mesa Directiva durante los recesos, lo que da cuenta de su compromiso institucional.
Sin aspavientos, Homero Davis avanza en franca mejoría en su desempeño como senador. Aprende en la práctica cotidiana: sube a tribuna, expone, debate y fija postura sobre temas de la agenda social, productiva, nacional e internacional, sin perder el vínculo con la gente de la media península, particularmente con su municipio de Loreto.
En los próximos días regresará al estado número 30 del país, recorriendo municipios como Los Cabos, La Paz, Comondú y Mulegé, pero no bajo la lógica de quienes, desesperados, actúan como si ya tuvieran apartada la silla del poder gubernamental. No es de los que se exhiben ante cualquier pretexto, con protagonismos forzados y fuera de contexto.
Homero Davis entiende que no es con desfiguros, sino con aplomo y formalidad —sin perder el buen humor— como se construye una carrera pública, lejos de ridiculeces.
Junto con la senadora Lucía Trasviña Waldenrath, figura entre los dos perfiles de los que, eventualmente, podría surgir la candidatura para suceder al actual gobernador Víctor Manuel Castro Cosío. Ellos lo saben. Pero también saben que la historia política no se escribe con pan y circo para ganar aplausos momentáneos.
Los corazones conquistados con trabajo auténtico no se arrebatan fácilmente.
A diferencia de quienes van acelerados bajo el lema de “Seguimos haciendo historia”, el senador Homero Davis camina con cautela, evitando tropezones, respetando los tiempos y sin faltar al Estado de derecho al que se debe.
Cabe suponer que hace lo que mejor corresponde: quedar bien consigo mismo, con la legislatura a la que pertenece, con el país y con las mexicanas y los mexicanos; quedar bien con votantes y no votantes.
Porque el asunto es servir, no servirse.
El asunto no es tener un club de aplaudidores.
El asunto es ser senador y cumplir.
Lo demás es secundario.
O llega por añadidura.
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