Del Tintero



NI POLÍTICOS, NI ARTISTAS

¿Quiénes son?

Por: Armando León Lezama

Deja asomar la certeza de que existe un grupo humano dedicado a “ganar” sillas de poder y gobierno en el estado de Baja California Sur, a la manera del viejo sistema político, surgido tras la elaboración de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que terminó por convertirse en la lápida de la Revolución Mexicana interrumpida, iniciada incluso antes de 1910.

No son políticos de buena cepa; pero se comportan como artistas… y tampoco lo son.

Surgen de un llamado Movimiento de Regeneración Nacional, que terminó por convertirse en oficina de trámite de un grupúsculo agasajado por las esferas de los poderes públicos —Legislativo, Judicial y Ejecutivo—, así como por pequeños gobiernitos municipales.

Sin estar a tono con la modalidad de lucha libertaria que inculcó AMLO —desde antes del estallido campanil de Miguel Hidalgo y Costilla, hasta nuestros días—, estos personajes viven en fiesta permanente, gastando el erario público a contentillo. Lo anterior se refleja en un hecho contundente: no llegaron para engrandecer a quienes dicen representar.

Se sienten grandes. Benévolos.
Amados por los grupos que se acercan a su escenario ficticio: el de ellas y ellos, que simulan ser políticos.

Actúan simpáticos, exageradamente protagonistas. Se comportan como malos actores: arlequines, barrenderos mediáticos, animadores de micrófono en mano, repartidores de dádivas, y toda suerte de improvisaciones nacidas de su necesidad de sentirse el centro del universo de esas asistencias que —ni tontas ni dejadas— les siguen la fiesta.

Los engañadores terminan siendo engañados.

El “toma lo que te den y vota por quien te digan” está presente entre la población.

Es cierto: estos escenarios artificiosos sirven como antesala para posibles fraudes electorales premeditados, diseñados para hacer parecer que la población no puede elegir a nadie más que no sean ellos.

La careta de hipocresía cae ante la más tenue insinuación de buscar verdades, exigir compromisos sociales, preguntar temas serios o reclamar ante tal o cual situación.

Entonces se indignan.
Aparece su verdadero yo:
“Quien no está conmigo, está contra mí.”

No son mandatarios, ni provienen de las filas de las y los luchadores libertarios.
Ni siquiera están bien intencionados.

Para ellos, administrar el erario público es gastar y endeudar.
Actúan a conveniencia, como monarcas o republicanos de discurso hueco.

Solo en su retórica barata —barata porque viene de ellos—, el pueblo manda.

En estricto sentido, son dizque “izquierdistas neoliberales”, expertos en la toma —a lo Maquiavelo— de cargos constitucionales: presidencias municipales y el Poder Ejecutivo estatal.

Vivimos en un complot.

Quienes hoy ostentan cargos y buscan subir otro peldaño hacia más poder no son políticos, no son administradores exitosos, ni obedecen a las y los sudcalifornianos que dicen representar.

Se portan como monarcas.
Se comportan como artistas.

Pero no lo son.



Descubre más desde Colectivo Pericú

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario