¡Ordena gobernador que retiren las macetas!



La Paz (California) — Lo que debió ser una simple decoración terminó exhibiendo, una vez más, la mala planeación y el desorden con el que se toman decisiones en la imagen urbana de La Paz. Las macetas colocadas recientemente en el Malecón —y que serán retiradas por orden del gobernador Víctor Castro Cosío— se convirtieron en símbolo de improvisación, torpeza y, según los propios ciudadanos, un peligro innecesario.

Las quejas no tardaron en llegar, y no fue por “gustos personales”: hubo ciclistas caídos, peatones molestos y un Malecón convertido en slalom de obstáculos. Tanto así que el asunto llegó directamente al gobernador durante una de sus caminatas matutinas, donde la ciudadanía le reclamó abiertamente los riesgos creados por estos objetos mal ubicados.

“Oye, profe… se cayó un amigo”, le advirtieron ciclistas, dejando claro que el adorno estaba saliendo demasiado caro en términos de seguridad.

Castro Cosío no tuvo más opción que admitir lo obvio y ordenar el retiro inmediato:
“Miren, ya di yo la instrucción de que no estorben. Adorne, pero no estorbe.”
Una frase que, irónicamente, debería quedar grabada en letras de oro para quienes insisten en imponer decoraciones absurdas sin considerar la movilidad de la ciudad.

¿Y de dónde salieron las macetas?

El gobernador, quizá intentando matizar el enredo, aclaró que las macetas provenían de la API y no implicaron gasto para el Ayuntamiento. Según dijo, fueron creadas para recibir a cruceristas con flores de temporada. Sin embargo, alguien decidió que también podían funcionar como muros, topes, separadores y barreras improvisadas… en plena vialidad del Malecón.

Al final, regresarán a donde siempre debieron estar: la zona de arribo de barcos, lejos de ciclistas y peatones.

Invierno, tráfico y ocurrencias urbanas

Otro señalamiento crítico del gobernador fue la falta de lógica al cerrar tramos del Malecón justo en invierno, cuando menos gente camina y más ciudadanos pasean en sus vehículos. Lo que sobra es tráfico; lo que falta, sentido común.

Castro sugirió que los cierres —si realmente son necesarios— deberían realizarse ordenadamente y con conos, no con mobiliario pesado que termine enviando ciclistas al suelo. Propuso hacerlo los fines de semana por la mañana, estilo Paseo de la Reforma, una idea razonable que contrasta con el disparate reciente.

Una polémica

El episodio de las macetas es un recordatorio de que embellecer no puede significar estorbar, lastimar ni poner en riesgo. Y aunque el gobernador tuvo que intervenir para arreglar el despropósito, la pregunta queda en el aire: ¿por qué decisiones tan simples terminan convirtiéndose en problemas tan grandes?

La ciudadanía sigue esperando que el Malecón sea un espacio para disfrutar, no un campo minado de ocurrencias administrativas.


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