
Se apaga el alivio: CFE retira el subsidio de verano y deja a Baja California Sur con tarifas eléctricas “ardientes”
Como una cubetada de agua helada cayó la noticia entre los hogares de Baja California Sur: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) decidió retirar de forma inmediata el subsidio de verano correspondiente a la tarifa 1E, aplicable al consumo doméstico en zonas de clima extremo. Esta medida, que históricamente concluía a finales de octubre, se adelantó por “dificultades financieras” de la empresa productiva del Estado, dejando a miles de familias sudcalifornianas ante un golpe directo a su economía.
La decisión no solo sorprende por su repentina ejecución, sino por el contexto en el que se da.
Baja California Sur es un territorio desértico, con temperaturas que superan fácilmente los 40 grados durante buena parte del año y donde el uso de refrigeración no es un lujo, sino una necesidad básica. Sin embargo, la CFE parece ignorar esa realidad al eliminar anticipadamente el apoyo que mitigaba los altos costos del servicio.
El retiro del subsidio no es un asunto menor: significa que a partir de este mismo mes los recibos de luz llegarán con incrementos significativos, justo cuando el estado enfrenta un viejo y persistente problema —la falta de capacidad suficiente para generar energía localmente—.
Desde hace al menos seis años, los proyectos de ampliación y modernización del sistema eléctrico en Baja California Sur permanecen detenidos. Ninguna de las promesas de nuevas plantas, interconexiones o mejoras en la infraestructura ha pasado del papel a la realidad.
Mientras tanto, los ciudadanos siguen pagando una de las tarifas más altas del país, con un servicio que además es inestable y sujeto a apagones constantes durante la temporada de mayor demanda. La paradoja es brutal: en una de las regiones más soleadas de México, donde el sol podría ser fuente de energía limpia e inagotable, el suministro eléctrico sigue dependiendo de plantas viejas y costosas que queman combustibles fósiles importados.
La CFE justifica su decisión por motivos financieros, pero lo que realmente refleja es el abandono estructural de Baja California Sur en materia energética. Con el subsidio eliminado y sin un plan visible para ampliar la capacidad de generación, la población queda nuevamente expuesta a los estragos del calor… y ahora también a los de la factura eléctrica.
🔌 En resumen: mientras el país habla de transición energética, en Baja California Sur seguimos esperando la luz al final del túnel.
Descubre más desde Colectivo Pericú
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.