
Que se vea el destello naranja en toda Baja California Sur
- Proactivo e inquieto, su dirigente estatal, Ernesto Manuel Altamirano Solano, logra detonar a su partido previo a los procesos electorales —federal y estatal—.
Por: Armando León Lezama
En el mes de septiembre, el partido Movimiento Ciudadano (MC) detonó a nivel nacional lo que será su álgida participación desde esta fecha y hasta antes, durante y después de los procesos federal y local de 2026-2027.
Logró que se agiten las banderas de su partido desde el centro del país. Anunció que Baja California Sur estará en las contiendas por el voto de una población que se sabe proclive a buscar opciones contundentes.
El Movimiento Ciudadano ha intensificado su trabajo de base, redoblando su presencia en los barrios y colonias de las principales ciudades sudcalifornianas. Este despliegue territorial no es casual: responde a un interés creciente de la ciudadanía por afiliarse a la fuerza política, un impulso alimentado por los favorables resultados obtenidos en los últimos comicios.
Existe una convicción generalizada dentro del partido de que el anhelo de cambio en la entidad es palpable. La nueva militancia, motor de esta expansión, asume el reto con determinación. Para consolidar este crecimiento, el instituto político ha garantizado la continuidad de un programa sólido de capacitación. El objetivo es doble: fortalecer de raíz el movimiento naranja y asegurar que la ciudadanía cuente con representantes dignos y preparados dentro de las instituciones de gobierno.
La llegada de Ricardo Barroso Agramont a este partido abrió polémica. Sea lo que sea, el que se hable del priísta —dos veces contendiente sin éxito a la gubernatura— genera ruido y exclamaciones, y hace voltear a quienes, en carácter de simpatizantes, ven camino hacia las oficinas, la dirigencia y la militancia de MC.
También puede, si logra seriedad, respetabilidad y credibilidad, aportar no solamente participación por cargos.
Actualmente, un ejemplo de poco resultado es el nulo impacto del regidor de MC que llegó por la vía plurinominal: Jorge Altamirano Ramírez. Se siente príncipe y dice que nada se puede cambiar, que no hay por qué preocuparse. Es una boca callada —sin razonamientos de opositor— y levanta la mano en el Cabildo paceño.
Lo grato es que al dirigente estatal no se le duerme el gallo y es un dínamo que provoca, ahora sí, que Movimiento Ciudadano en tierras sudcalifornianas vaya de sur a norte y de oeste a este.
Tiene la estructura partidista establecida en los cinco municipios de la entidad sudpeninsular. Es voz crítica razonada ante los gobiernos morenistas.
Ojalá no baje la guardia, que el paso y la actividad permanente hagan eco, incluso entre las y los abstencionistas, que son una veta de votos.
Veremos qué va ocurriendo. Mientras, hay destello de Movimiento Ciudadano en Sudcalifornia.
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