
Por: Ing. Alfredo González Jr.
Cuando nos preguntamos sobre la existencia de Dios, hay muchas respuestas que circulan nuestra cabeza. Y de repente volteamos a ver las religiones, filosofías y creencias sobre el tema, y buscamos a Dios, en estas. Cada quien a fin y a cuentas crea su propia consciencia del ser superior en la mente, y es por eso que cada religión te dice: Busca las respuestas en el Libro sagrado, el Corán, L a Biblia, La Cábala, manuscritos antiguos, para poder crear una consciencia de eso.
Sin embargo, no puedes entender el mundo circundante, sino lo interiorizas primero, y es entonces cuando podemos acercarnos un poco a ese ser. Y lo sabemos porque todos los sabios, ascetistas y buscadores de la verdad llegan a la misma conclusión, y una de ellas es que el amor es la cura para todo, que el ejercicio del bien es liberante y que todo tiene un propósito.
La creencia en Dios no debe de estar peleada con la ciencia, porque todas son teorías y lo único comprobado son las verdades universales, de las cuales mencionaré: “Has con los demás como quisieras que hicieran contigo”, entre otras tantas que hay.
La ciencia y la tecnología es un área fascinante, la Inteligencia Artificial, la robótica, los descubrimientos en el orden del universo y demás cosas son muy interesantes. Pero buscar a Dios a través de la ciencia es algo de igual manera atractivo, es que parece que todo tiene un desarrollo o una función, cuando la esperma fecunda al Óvulo y empiezan a formarse las redes neuronales, los órganos del bebé y el funcionamiento de la máquina perfecta que es el ser humano, no puede ser otra cosa que una obra pensada por un creador, y sin llegar a herir susceptibilidades digo:( “ESO ES LO QUE PARECE”).
Al parecer, las leyes de la naturaleza reflejan la presencia o un diseño divino, la forma y el lugar, así como las variables cósmicas se conjuntan de manera perfecta para que exista la vida en el planeta.
Para Einstein la ciencia no remplazaba a la religión, sino que era una forma de explorar el “asombro” divino.
Inclusive muchas reglas de la física cuántica se interpretan como una interconectividad que trasciende la materia y que puede dirigirse a una conclusión espiritual. Muchos científicos, pensadores y filósofos han encontrado una especie de «conexión» entre la maravilla del universo y lo divino, ya sea a través de la complejidad de las leyes físicas, el orden del cosmos o la profundidad de la conciencia humana.
La mente es un misterio, y los conceptos de espiritualidad, espíritu, alma, están codificados dentro de esta. No se pretende estar a favor de ninguna religión o filosofía que centre su creencia en un ser superior, pero todo parece indicar que cada organismo tiene un propósito y como diría Einstein: “Me niego a creer que Dios juega a los dados con el Universo”.
Desconocemos muchas cosas, pero la realidad que vivimos es que podemos ver al universo y a la vida como un conjunto de reglas o que cada cosa que vivimos, observamos, pensamos y experimentamos tiene sus reglas. Que podría decirse que cada cosa tiene su propio Algoritmo.
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