¡Encarcelado por un crimen que no cometió!


Santa Rosalía, BCS – Edgar Ismael Rodríguez Montaño, un hombre trabajador, padre amoroso y chofer de tráiler reconocido por su honestidad, lleva meses tras las rejas acusado de un crimen que jamás ocurrió. Su historia no es solo una lucha legal, sino un reflejo de cómo el dolor y la negligencia pueden sepultar la verdad.

La Tragedia de Gabriela: Una Enfermedad, No un Crimen
El 31 de diciembre de 2021, Gabriela N., originaria de Bahía Asunción y pareja de Edgar, perdió la vida a los 26 años tras complicaciones de una enfermedad crónica mal atendida. Tras sufrir un paro cardio respiratorio durante su traslado en ambulancia al ISSSTE de Ciudad Constitución, los médicos no lograron reanimarla.

Los informes forenses y médicos son contundentes:

  • No hubo lesiones, golpes ni rastros de violencia.
  • El acta de defunción señala causas naturales, vinculadas a su padecimiento.

A pesar de esto, la familia de Gabriela, abrumada por el dolor, acusó a Edgar de asesinato sin presentar una sola prueba. Las autoridades judicializaron el caso en solo 7 días, ignorando los dictámenes científicos y basándose en rumores.


Las Preguntas que Hieren la Razón

  • ¿Dónde están las lesiones que respalden un homicidio? El informe médico no reporta violencia.
  • ¿Por qué Gabriela nunca denunció maltrato? En vida, jamás señaló a Edgar como agresor.
  • ¿Por qué la fiscalía actuó con tanta prisa? Siete días bastaron para encarcelar a un inocente, sin investigación rigurosa.
  • ¿Por qué se omitió indagar sobre supuestas agresiones de terceros que Gabriela habría callado?

El Simbolismo de los Cláxones: Un Grito Colectivo por Justicia
Edgar fue detenido mientras trabajaba como chofer de tráiler, oficio que ejerció hasta el último día antes de su arresto. Hoy, sus compañeros traileros hacen sonar sus cláxones al pasar frente al reclusorio de Santa Rosalía, un mensaje de apoyo que resuena como reclamo ante la injusticia.

“No huyó, no mintió. Confiamos en su inocencia”, declara un colega. Su caso expone fallas graves en el sistema: prejuicios sobreponen a pruebas, y el rigor científico se desvanece ante presiones sociales.

La Verdad Duele, Pero Es Imparable
Sus amigos y familiares exigen:

  • Revisión inmediata de las pruebas médicas y testimoniales.*
  • Libertad para Edgar, cuya única “culpa” fue acompañar a Gabriela en sus últimos días.
  • Transparencia en un sistema judicial que no puede guiarse por suposiciones.

“Edgar no es un asesino. Es un hombre al que le arrebataron su vida por una mentira”, insisten sus abogados.

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«La justicia no se construye con prisas, sino con hechos. Basta de silenciar la verdad».


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