En Corto


LOS EMPRESARIOS, ¿GENERADORES DE RIQUEZA?

Por Carlos González Muñoz

Afirmar un Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo, que son los empresarios quienes crean la riqueza de México, tal como hizo la señora Arandi Torres Álvarez, presidenta del Centro Empresarial Coparmex, de Los Cabos, es no solamente una falta de respeto a las y los trabajadores del país en su día, sino muestra de su ignorancia en temas de economía política.

A la representante de los empresarios cabeños, le disgustó que las candidatas a la presidencia de la República recurrieran más a la descalificación personal que a las propuestas durante el segundo debate, advirtiendo ante la prensa que ellos, los empresarios, se merecen una clase política que resuelva con eficacia los problemas del país porque, aseguró, “somos nosotros quienes creamos la riqueza de México y necesitamos el respaldo de los gobiernos”.

Señora Arandi, está usted muy equivocada: El empresario es quien aporta el capital y los medios de producción indispensables en la elaboración de mercancías, en la oferta de servicios, eso es cierto, pero sólo el trabajador, la trabajadora, los obreros, producen y añaden nuevo valor a las cosas, a los objetos, a las instalaciones, no ustedes, los dueños del capital.

Vivimos en una sociedad en donde los empresarios aportan el capital y los obreros su fuerza de trabajo, siendo ambas las clases sociales fundamentales que conforman a la sociedad capitalista actual, además de los campesinos, clases medias, pequeños propietarios, profesionistas, etcétera.

Sin trabajadores asalariados que transformen el capital y las materias primas en nuevas mercancías, en un nuevo servicio, no hay creación de riqueza, así de sencillo.

Un ejemplo: Los hoteles del corredor turístico Cabo San Lucas, San José del Cabo.

El inversionista dispuso originalmente del dinero suficiente para construir edificaciones, jardines, albercas, pero también tuvo que contar después con los recursos para contratar la cantidad necesaria de trabajadores.

Sin estos dos recursos no existiría el capitalista.

Sin dinero, sin capital, no habría hoteles para contratar empleados, cierto, pero igualmente lo es que sin trabajadores que le inyecten vida a ese capital inerte, inmóvil, a ese “trabajo pasado” contenido en el hotel, por bonito y lujoso que sea, este nunca generará riqueza por sí solo, es decir, no se le añadirá valor nuevo al viejo, no se generará riqueza.

El hotel en este caso es un medio de producción cuyo propietario requiere obligadamente del trabajo asalariado pues ¿de qué serviría una construcción monumental sin empleados que atiendan al turista? ¿desde la recepción hasta la habitación?¿ sin masajistas que ofrezcan sus servicios? ¿ sin camareras que limpien cuartos y baños? ¿ taxistas que los transporten al aeropuerto?

Señora, el capital sólo crece y se reproduce cuando “se encuentra” con la fuerza de trabajo que lo activa, con el mesero que sirve al cliente, con el jardinero que embellece el paisaje, con el guardia de seguridad que brinda protección al visitante, etcétera, nunca antes.

El propio hotel , su construcción, es fruto del trabajo pasado de albañiles, plomeros, ingenieros, fierreros, etcétera.

Señora empresaria: Siento decirle que está usted rodeada, sin saberlo, de generadores de riqueza por todos lados.

Aunque los ignore y les falte el respeto.


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