En Corto


BIDEN, EL “AMIGO”

Por Carlos González Muñoz.

Dice el dicho popular que los amigos verdaderos son aquellos que te demuestran su apoyo cuando estás en aprietos, en el hospital o en prisión. Es decir, cuando los necesitas.

Mientras que el actual gobierno mexicano cuida con esmero su relación con el vecino del norte, evitando en todo momento que el pétalo de una rosa pudiera estropear los vínculos comerciales y económicos entre ambos países, Estados Unidos, en cambio, no hace distinción alguna en esta relación y aplica tabla rasa al humillar a México, su vecino y socio comercial número uno, cuando lo sienta en la misma silla que a Ecuador.

De poco o nada ha servido que México desmantele decenas de laboratorios clandestinos dedicados a la elaboración de anfetaminas. No cuentan los cuantiosos recursos humanos y financieros desviados por México para detener el tráfico ilegal de fentanilo; tampoco que a expensas de su propio prestigio, México retiene a miles de inmigrantes centroamericanos cuyo destino es internarse en los Estados Unidos.

Todo lo anterior ha sido insuficiente para “ganarnos” su amistad y respeto porque para el “amigo” Biden, el demócrata, Ecuador solamente “cometió un error”.

Mientras que las naciones latinoamericanas, sin excepción, algunas europeas e incluso de Asia, condenaron enérgicamente el asalto a la embajada de México en Quito por parte de las fuerzas de seguridad de aquél país, el pasado viernes 5 de abril, tomando distancia de Novoa, el presidente ecuatoriano nacido en Miami, en cambio para el gobierno de Joe Biden se trató tan solo de una “diferencia” entre ambas naciones.

En un comunicado de Mathew Miller, portavoz del Departamento de Estado de EU, ese país redujo el violento suceso que incluyó el secuestro de Jorge Glas, ex vicepresidente de Ecuador al que México había otorgado asilo por ser un perseguido político, el gobierno de Joe Biden lo calificó solamente de un “diferendo” entre ambos gobiernos e invita a que “ambas naciones las resuelvan de acuerdo con las normas internacionales”, es decir, para Estados Unidos tanto la víctima como el agresor son responsables del asalto violento a la sede diplomática y del debilitamiento del orden internacional.

El imperio no hizo distinciones.

No debe extrañarnos la actitud del “amigo”porque es sabido que Estados Unidos siempre ha antepuesto sus intereses económicos y políticos a la legalidad internacional, es decir, ese país tiene negocios que defender, no amigos que apoyar.

Y no hay mucho de dónde escoger: Donald Trump, el republicano, está peor aún: Acusa a los inmigrantes de “envenenar” la sangre de los estadounidenses y ha prometido que si él gana la presidencia, llevará a los miles de inmigrantes a campos de concentración.

No hay a cuál ir porque tanto Biden como Trump, el demócrata y el republicano, respectivamente, son como la Pepsi Cola y la Coca Cola: Algunas diferencias entre ambas bebidas pero igual de dañinas para la salud.


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