En Corto


¿FUE ESO UN DEBATE?

Por Carlos González Muñoz

Para los simpatizantes de Morena no existe la menor duda de que Claudia Sheinbaum fue quien ganó el debate y lo mismo podrán decir los seguidores de la candidata del PRIAN. Los amigos y parientes de Jorge Máynez, por su parte, podrán también afirmar que el vencedor fue su gallo.

Lo cierto es que el acto realizado por el INE el pasado domingo 8 de abril, que por primera vez en lo que va del actual proceso electoral, puso cara a cara a las y al candidato a la Presidencia de la República, fue un evento “sui géneris” , incoloro, que en nada o en muy poco va a influir entre los indecisos porque el ejercicio democrático, así como está diseñado, sólo reforzó lealtades y simpatías ya conquistadas de antemano por cada uno de las y el contendiente: las encuestas post debate así lo demuestran.

Se trató de un foro en el que Claudia, Xóchitl y Jorge, tuvieron solamente la oportunidad de expresar lo que ya vienen manifestando en sus mensajes publicitarios desde hace meses, pero nada nuevo, ninguna sorpresa: Una suma de monólogos pero no un espacio democrático para el dialogo y el debate, para el encuentro y la confrontación de los diferentes proyectos de nación que están en juego.

Se trató de un evento trascendente pero insípido e insustancial porque después de realizado este, nada cambiará el sentido del voto de las y los ciudadanos que ya decidieron por quién votar el próximo domingo 2 de junio.

Pareciera que este tipo de ejercicio deliberativo está diseñado por sus autores a propósito para que las y los contendientes privilegien el lanzamiento de ataques y de frases atractivas, efectistas por estruendosas, escandalosas, pero huecas y carentes de contenido.

Tanto Claudia como los demás candidatos no tuvieron la oportunidad de profundizar en los temas que abarcó este primer debate porque nunca hubo el tiempo suficiente para la exposición ordenada y razonada de alguna idea, sólo un minuto y medio que ocuparon, particularmente la señora Gálvez, para la diatriba, el ataque, la injuria y las mentiras, no la exposición coherente y ordenada de alguna propuesta.

Por un momento parecía estar escuchando los mismos mensajes publicitarios que el INE transmite miles de veces por radio y televisión, reduciendo así el debate a una exposición prolongada y aburrida de los mismos mensajes televisivos.

Se requiere con urgencia de otro formato de debates, en el que los participantes y las audiencias sean tratados con respeto por el INE, otorgando el tiempo suficiente para que los participantes expongan sus ideas y propuestas de manera libre, ordenada, seria, no un formato acartonado, esquizofrénico como el actual que convierte a los participantes en rehenes del tiempo, obligando a que actúen más como peleadores callejeros que en líderes de una nación urgida de auténticos dirigentes políticos.


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