En Corto


FALSIFICAR FACTURAS, ACTIVIDAD LUCRATIVA

Por Carlos González Muñoz

Renace en Baja California Sur un oficio altamente lucrativo: falsificar facturas

La señora María “R”, leemos en la prensa local, fue vinculada a proceso por parte de un juez federal el día de ayer, acusada de expedir 64 comprobantes fiscales que amparan operaciones inexistentes por un total de 2 millones 933 mil pesos, dictándole sentencia condenatoria de tres meses once días de prisión.

Leyó usted bien: la acusada estará en prisión sólo tres meses once días por cometer el delito de expedir facturas apócrifas por un total de casi tres millones, condena por demás benéfica cuando en contraste en este país robar un pan o un trozo de carne para paliar el hambre, puede costarle al responsable varios años de cárcel, una verdadera e insultante desmesura.

Hasta hace apenas dos meses, gracias a una iniciativa del Presidente de la República, expedir comprobantes fiscales apócrifos era considerado como un delito grave que ameritaba varios años en prisión pero la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, Norma Piña Hernández, consideró excesivo el castigo y redujo la pena, abriéndole el paso a la impunidad, como se comprueba con la pena impuesta a la señora María “R”.

Mientras que en las cárceles de Baja California Sur y del país entero, permanecen encerrados por largos periodos de tiempo raterillos que fueron sorprendidos con una bicicleta o con un tanque de gas robados, en cambio la expedición de facturas apócrifas es de nuevo considerado un delito menor y por esa razón volverá a ser el lucrativo oficio que por décadas gozó de protección e impunidad.

En sentido contrario a la marcha ascendente de la historia, los ministros de la SCJN decidieron regresar al pasado y abrirle la puerta de nuevo a la corrupción.

¿De qué lado están la señora Piña y sus colegas? Seguramente no del lado de la justicia.


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