El diputado Rubén Muñoz entre la leyenda de su padre “el Borrego”


Por Guillermo Marín Franco

Detrás de cada fotografía antigua de los “pioneros Del Valle de Santo Domingo” esta una historia convertida en leyenda, con solo evocarlas y contarlas se convierten en la fascinación popular.

Y en esta canasta del folklore de anécdotas y sucesos de la región comundeña, invocadas del pasado a través de estas imágenes fotográficas resaltan los personajes que protagonizaron un recuerdo imborrable, una historia inolvidable o un suceso que por su esencia se hizo legendario.

Esta es la narrativa de esos tesoros de “fotografías o imágenes antiguas que cuentan una historia y que el tiempo los hizo leyenda”.

El conocido diputado federal Rubén Muñoz Alvarez, homenajeando y recordando con nostalgia el día del padre, publicó una gráfica donde se ve a su progenitor Rubén Muñoz Pulido conocido popularmente en la antigua “Villa Constitución” como “El Borrego”, quien alegre y jovialmente se le ve bailando con su amada y bella esposa Chepita Alvarez, y madre de Rubén, una pareja admirable, ejemplar y muy querida en la población. En esos tiempos una comunidad de pocos habitantes que surgía a la vida en medio del desierto y “El Borrego” un hombre alto, fuerte, musculoso, y como no, él estaba integrado al desarrollo, como un prestador de servicio vital e indispensable para la región, con la única llantera de la población, atendida junto con su padre y hermano, y en ese tiempo a comparación de las modernas llanteras de hoy, los neumáticos de autos, camionetas y camiones se desmontaban a “brazo partido”, con espátulas, martillos y marros y claro con músculo. Muy queridísimo “El Borrego” entre la poblacion, lo que tenía de gigante y corpulento del mismo tamaño era su “corazónsote”, su jovialidad e inmensa bondad, era un “gigante con corazón y espíritu de niño”.

Evocando los recuerdos de esa legendaria llantera mejor conocida como la del “borrego”, mi padre don Mario Marín, mi hermano Raúl Marín y yo, todas las mañanas sin faltar, nos “arrancábamos” puntualmente a la llantera a tomar un exquisito “café de calcetín” que preparaba don Rubén y padre del Borrego, y mientras trabajaban reparando llantas, platicábamos las anécdotas del día anterior, pero siempre repetíamos una y otra vez las memorables y entre estas una inolvidable, cuando se presentó la famosa Lucha Villa en la “Feria del Trigo”, y por circunstancias de una carretera incompleta, con largos tramos de empedrado y grava hasta el kilómetro cien rumbo a La Paz, la camioneta donde transportaban a la diva , se deterioró de la suspensión y mientras la reparaban y mandaban las refacciones, la grandotota Lucha Villa, se tuvo que quedar a vivir una semana en el Cine Variedades, ese legendario e inmenso cinematógrafo sin techo, ubicado en el corazón de la naciente Villa Constitución , esto sería, por allá, a principios de los años 60s. Pero remontándonos años atrás, esa famosa llantera “El Borrego” también fue escenario y protagonista de otra epopeya en la historia memorable, mítica y urbana de Villa Constitución.

Mi padre Mario Marín, muy amigo de don Rubén y padre del borrego, al estar construyendo el gigante cine Variedades, provisionalmente le prestaban el local de la llantera, habilitándolo como sala cinematográfica en las noches, colocando una sábana de pantalla y sacando de la cocina una mesa donde instalaban un antiguo proyector en formato de 16 mm para dar cine, proyectando viejas películas mexicanas. El legendario local “en el día era llantera y en la noche cine”.

Y esa fotografía antigua donde se ve bailando jovialmente a “El borrego” con su esposa Chepita Alvarez, quien pensaría que esconde todo un real suceso, como sacado de la fabulas, mitos o cuentos del escritor Gabriel García Márquez , para el asombro y deleite de las generaciones futuras, investigadores, como historiadores del fenómeno de los conquistadores del desierto, o llamados legendariamente “Los Pioneros del Valle de Santo Domingo”, que germinaron un oasis en medio de las arenas del desierto.

Y un mocoso que, en el nacimiento de esa entidad estuvo integrado a ayudar, o a estorbar a su papa “El Borrego”, en la llantera del mismo nombre, y que con el tiempo se convertiría en un diputado federal, presidente de una Comisión acuífera para rescatar el desabasto de agua de la nación, Rubén Muñoz Alvarez.


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