Por Víctor Octavio García
Congreso del estado
* ¡Que se vayan todos!
Hablar de una legislatura que ya dio lo que tenía que dar, que no tienen nada que ofrecer y que defraudo la confianza de los sudcalifornianos resulta y resalta como un ejercicio hasta ocioso, una verdadera pérdida de tiempo; solo queda insistir como gritaban los cacerolistas argentinos durante el oscuro gobierno de Carlos Menem, “que se vayan todos”, frente al desconocimiento o duda de la autoridad legítima y el fin del pensamiento, de ahí que la razón jurídica, política y social no estén ni parecen estar en ningún lado; lo que hoy se vive al interior y a extramuros de la XV legislatura es un caos; ni legislan ni hacen nada por legislar, simplemente escalan sus conflictos y diferencias internas con el escondido y siniestro propósito de mantener viva la flama de la confrontación, de los desacuerdos, crispar y dividir a la sociedad en aras de las próximas elecciones.













