Por Víctor Octavio García
Lo que pudo ser y no fue; fin de un ciclo
* Que se vayan todos

Algunos (a) diputados (a), sí es que no todos, se preguntaran en las crestas del desprestigio y repudio social; “Y hoy que de amores ya no tengo tiempo, amor de aquellos tiempos, cuánto añoro la dicha inicua de perder el tiempo”, y vaya que lo perdieron; su ciclo se agotó en dieciocho meses, exactamente en año y medio aparentando ser lo que nunca fueron; servidores del pueblo.
