Por Víctor Octavio García
¡Los parecidos son asombrosos!
* Los Leoneles contra los Victores
Las supuestas diferencias políticas que existen entre Leonel Cota Montaño y Víctor M. Castro Cosio –de las cuales mantengo mis reservas– tienen un asombroso parecido, a contrapelo y guardada las proporciones, con los enfrentamientos entre Julio César y los Claudios en la antigua Roma; y es que la lucha por el poder más allá de desatar guerras locas como en la calida fornax, exige firmeza en los objetivos y claridad en los propósitos por encima de simulaciones y pleito inexistente; desde luego que los enfrentamientos entre Julio César con los Claudios fueron reales y genuinos no como los guiños de ojos, rasguños y sacadas de lengua de nuestros dos ilustres paisanos.
Por fortuna mantengo comunicación personal constante con ambos y sé de lo que habló; en 2002, Leonel Cota inauguró una inacabada estrategia de “pleitos arreglados” que puso en práctica desde el inicio de su gobierno a manera de suplantar a la verdadera oposición; Alfredo Porras, Manuel Salgado, Víctor Guluarte, Narciso Agúndez, Víctor Castro y Rodimiro Amaya habrían de conformar la primera alineación de los “pleitos arreglados”, de esto han pasado veinte años y veinte años después siguen en donde mismo ¿Cuáles pleitos?
En los enfrentamientos entre Julio César y los Claudios que después se prolongarían a través de la “guerra de las Galias”, fueron enfrentamientos reales, despiadados, entre familias que ostentaban el poder emparentados unos con otros –Julio César, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón– que gobernaron las Galias (antigua Roma) del año 27 a. C. al año 68 d. C. que precedió a un largo periodo de inestabilidad política, guerras, crisis económicas y diferendos diplomáticos donde la exigencia mayor era la demostración de habilidades y aptitudes extraordinarias para ser merecedores del trono (emperador); una auténtica lucha por el poder con demostraciones de ingenio militar, inteligencia, destreza diplomática, habilidades y aptitudes políticas y personales.
En los enfrentamientos entre Leonel Cota y Víctor Castro las exigencias son mucho menores y se remiten a una típica carrera de resistencia; así llegó Narciso Agúndez en 2005 venciendo a sus adversarios al interior y desde el interior de la misma tribu o partido, y así fue su fallido relevo con Luis Armando Díaz que rompió con la alegre alternancia perredista; se rompió es un decir porque los lazos de complicidades, afinidades y perversidades políticas se han mantenido con el paso del tiempo, unos alineados sobre las laterales del Morena y otros haciéndolas de incognitos; a veinte años de aquella primera alineación todos se hicieron viejos en el partido, en las candidaturas y en la fría bancada política en espera de nuevos frentes templados, sin pasar por alto o de lado que en esta nuevas horneada de los “pleitos ¿arreglados” versión 2019, irrumpe un nuevo cuadro de Morena que entrará en la “puja” por la candidatura de la próxima gubernatura, y que al igual que sus antecesores y colegas partidarios protagonizara un falso símil de enfrentamiento con los que se le atraviesen como el de Julio César Vs los Claudios a través de los “pleitos arreglados”; claro está nos referimos al alcalde de La Paz, Rubén Muñoz, bastante novel en estemos menesteres pero con varias millas corridas en otros tastes.
En la vieja trama de los “pleitos arreglados” que le ha funcionado muy bien a las “izquierdas” que cobran con la derecha, en el oscuro lapso de 2002 al 2015, varios asumieron candidaturas en otros frentes políticos distintos al partido “nodriza” donde hoy militan, y perdieron, hoy nuevamente se reagrupan, como las familias sicilianas, y renacen en Morena libres de mea culpas; ora sí que como se consigna al inicio del Dieciocho Brumario; la historia se repite; en ocasiones como tragedia y otras como farsa. ¡Qué tal!
Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobcs@hotmail.com
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