Por Víctor Octavio García
¿Y el toro?
Ando buscando un novillo
Que del corral se salió
Pero ay, ay, ay
Tiene la cara morena
Como la tiene mi amor
Pero ay, ay, ay
Qué risa me da
La trama que se escribe a fuerza de ser insistente y terco en relación al toro que le robaron a don Rosendo Beltrán, -un semental charolay–, exhibe por sí misma una compleja e intrincada red de complicidades y componendas entre servidores públicos –lo que ABCdario da en llamar coalición criminal– alineados en perfecta sintonía para proteger a Julián Reyes Vite, acusado y evidenciado como “roba vacas”, de una demanda que obra en su contra en la Procuraduría General de Justicia del Estado por el presunto delito de “abigeato equiparado”.
Entre omisiones descaradas y desacatos a la ley, la trama da inicio en febrero de 2017, cuando Rosendo Beltrán Jr. descubre que el toro que traían perdido se encontraba en uno de los corrales de ganado de Julián Reyes Vite; a partir de allí todo intento por recuperar el semental ha resultado infructuoso; la demanda no camina, desde la Secretara de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario lo siguen hostigando con una “acta circunstancia” levantada a modo, y el toro todavía no lo entregan; 27 meses de andar de la seca a la meca y nada.
Inscrita ante la PGJE con el número LPZ/1552/2017, de fecha martes 21 de febrero de 2017, la denuncia durmiendo el sueño de los justos, vaya ni al procurador parece espantarle el sueño; han transcurrido más de 27 meses que se interpuso sin que se haya abierto ninguna línea de investigación muchos menos citado al denunciado, razón por la cual don Rosendo Beltrán está por acudir ante instancias federales en busca de la protección de la justicia que obligue a la Procuraduría General de Justicia en el Estado a actuar en términos de ley respecto a la olvidadiza denuncia.
Gustavo Verdugo Silva también interpuso hace casi dos años una demanda contra Julián Reyes Vite por invadirle un terreno y nada de nada; la PGJE ha sido omisa y se ha hecho la desentendida; de la misma forma invadió un predio de más de seis hectáreas en Loma Bonita, en Agua Escondida, propiedad de la Junta Estatal de Caminos, predio que fue adjudicado mediante triquiñuelas y malas artes a Isidro Avilés; hoy el predio se está vendiendo en lotes, y la JLC también ha guardado cómplice silencio sobre el caso.
Increíble el nivel de “empantamiento” en el que cayó el caso del robo del toro charolay que hasta los colaboradores del Secretario de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario andan echo bolas, y vaya que no es para menos; la instrucción que se bajó fue tajante; proteger con todo y contra todo a Julián Reyes Vite, empleado del poderoso e influyente empresario de la construcción Rodolfo Cotera, hoy por hoy el “hombre fuerte” en la Procuraduría General de Justicia del Estado y en la Secretaria de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario.
Y si lo anterior no fuera poco, Julián Reyes Vite ha desafiado por igual normas ambientales; un lote de su propiedad ubicado en Loma Bonita, a un costado de Agua Escondida, lo habilitó como un tirador de escombros y basura a cielo abierto proveniente de los trabajos de remodelación del malecón costero de esta ciudad; el tiradero –cerros de escombros y basura– se ha convertido en fuentes de contaminación y focos de infección en las fueras de la ciudad sin que la Profepa, Semarnat, Secretaria de Salud y Protección Civil hayan movido un dedo para corregir tan grave y delicado problema. ¡Qué tal!
Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a abcdario_@hotrmail.com
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