Por Víctor Octavio García
Alcalde, tras el error
* A enmendar la plana
Por lo que se ve, al alcalde de La Paz, Armando Martínez Vega, o sus colaboradores lo engañaron vilmente como a un niño de párvulo o francamente no tenía ni idea lo que es administrar un Ayuntamiento. Gobernar no es cosa de “enchílame esta torta”, ni de salir todos los días ante los medios de comunicación hacer declaraciones catastrofistas. La ciudadanía espera resultados y los despedidos (corridos) explicaciones. La ciudad sigue igual –o peor– como la recibieron; saturada de basura, baches, tierra, grandes sectores a oscuras y sin vigilancia, en medio de una parálisis administrativa donde el rumor y las amenazas han tomado carta de naturalización, en tanto los actos de gobierno siguen sin verse. Peor aún, el famoso programa de despidos de trabajadores con el que arrancó la nueva administración como tal no existía hasta el día de ayer, sino actos de atropello, de abusos de autoridad.
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