Por Víctor Octavio García
Los corridos
“Pobres de los pobres que al cielo no van; los joden aquí y los joden allá»
Guardada toda proporción, la llegada del panismo al Ayuntamiento de La Paz ha sido de un arrasamiento sin límites como cuando se colonizaron las “trece colonias” en Estados Unidos, en medio de la devastación y el exterminio; la crueldad no ha tenido límites como no ha habido piedad para cientos de trabajadores que han sido lanzados a la calle. ¡Qué manera de iniciar el nuevo gobierno!
Los que se “van” porque tienen que “irse”, así a secas, nada de programas emergentes de empleo, autoempleo o algo parecido que ayude a mitigar la brutal decisión. Sencillamente los que se “van” no tienen cabida en el nuevo gobierno y ni hay más mañana que la desolación y la desesperanza. Los “finiquitos” resultan una burla frente al tamaño de la crueldad como han sido “botados” y lanzados a la calle, sin más explicación de “que no los necesitan, que están demás”.
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