Gambeta política


Del TRI a la PROCU de BCS: dos vascos de cuidado

Por Iván Hernández URUSQUIETA

0 a javier vasco aguirreSu cabellera nevada y peinada de librito no es el único parecido entre ellos, también se asemejan en ser hombres de temperamento, tipos de agallas, con alguna capacidad estratégica, pero sobre todo con una veladora prendida a San Juditas para hacer frente a retos que cualquier otro evitaría por considerarlos misión imposible.

Esto porque entre Palemón Alamilla y Javier Aguirre existe no solo la coincidencia de tener apellidos de origen vasco, sino que tienen el paralelismo, guardadas las proporciones, de asumir retos que algunos de sus colegas –con conocimiento de causa, y sin posibilidad de ser reprochados- prefirieron eludir en su momento; de ahí que por sus audacias bien podrían protagonizar en la pantalla grande un filme que se llamaría “dos vascos de cuidado”.

Y es que ya lo había hecho en 2002, y en 2009 fue nuevamente el rescatista de un TRI que por no dar una en la cancha estaba a punto de quedar marginado del mundial de Sudáfrica 2010. Fiel al estilo medianero del balompié nacional, las eliminatorias se habían complicado innecesariamente con un desempeño paupérrimo del selectivo que no supo dirigir el glorioso pichichi azteca, Hugo Sánchez, ni ese avatar sueco a la mediocridad futbolística de apellido Eriksson.

México ocupaba el cuarto lugar en el hexagonal final de las eliminatorias mundialistas, con un triunfo y dos derrotas en tres partidos. El balón estaba peleado con los nuestros, la portería negada para sus remates, las matemáticas nos eran adversas para la calificación mundialista  y en el banquillo técnico había una agravada sequía de ideas, así que alarmados por las millonarias pérdidas que registrarían al no lograr el pase al Sudáfrica, los dueños del fútbol nacional no tuvieron más recurso que contratar al bombero, al motivador, el entrenador de carácter que estaba acostumbrado a rescatar de su crisis existencial a los bien llamados ratones verdes.

Así inició la segunda etapa del Vasco Aguirre al frente del TRI, un selectivo que venía de empatar con Canadá y perder contra Jamaica y Honduras, y aunque su arribo al timonel de la selección no fue el ideal –porque cayó ante El Salvador en su debut-, recompuso el camino no solo ante Trinidad y Tobago, sino que sacó el barco a flote en el resto de la eliminatoria y con ello logró que la selección mexicana calificara a Sudáfrica 2010.

La participación en aquel mundial NO fue la más grata en el recuerdo de la afición, porque significó una nueva eliminación en octavos de final ante ese acérrimo rival deportivo que es el sencillito cuadro Argentino, pero Javier Aguirre nos dio al menos la oportunidad de conmovernos hasta el llanto con el perpetuo “jugamos como siempre, perdimos como nunca” que ejecutó el TRI en los estadios de esa noble nación que años atrás, con el liderazgo de Mandela, le sacó la tarjeta roja a la discriminación racial del apartheid.

De la misma forma en que el Vasco fue el revulsivo por excelencia para un equipo que estando maltrecho terminó por lograr la odisea mundialista, que era su objetivo prioritario, la ciudadanía sudcaliforniana -que valoró la tranquilidad de esta tierra hasta que la vio perdida- espera hoy que Erasmo Palemón sea a la procu, lo que Aguirre para el TRI.

Ante levantones, balaceras y ejecuciones, lo mínimo que uno esperaría de Erasmo –maestro en Derecho, con años de experiencia como ministerio público federal y delegado de la PGR en diversos estados de la república mexica- es que ajusticie a los malandrines como hizo Aguirre en aquel juego contra Panamá de 2009, en el que –a la de sin susto- le dio un puyazo al fanfarrón jugador Ricardo Phillips cuando iba tras el balón que estaba fuera de la cancha.  Ya de malas que organice a ministeriales y madrinas como hizo Aguirre con su compañeros de las águilas en aquel clásico de clásicos del 1983 cuando a trompada limpia le cobraron a Gómez Junco la burla por aquella dolorosa derrota.

También podría Palemón rematar de palomita con toda su experiencia jurídica –en la integración debida de expedientes relacionados con delitos de alto impacto- para hacer que los malacos acaben tras las rejas como balones enmarañados en las redes cuando se meten goles de zambombazo, y así evitar que en ese tipo de detenciones la PGR acabe actuando como esos jueces de línea que marcan un fuera de lugar inexistente –en su ámbito de competencia- para anular, sin querer queriendo, una legítima anotación.

Y mientras los días próximos inmediatos a la ratificación del nuevo procu han sido de absoluta tranquilidad para este bello puerto de ilusión, los aficionados al fútbol solo esperarán a que en el tema de la política, míster Erasmo sí guarde una sana distancia con Aguirre, para que no acabe como el entusiasta Vasco que debió encarar acusaciones de la fiscalía española por amaño de partidos y al más puro estilo de la función pública acabe refugiándose como entrenador de un equipo de Abu Dabhi donde sufre el terrible castigo de percibir un millonario sueldo en petrodólares.


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