De Maracaná para la izquierda amarilla: el Tuleñazo
Por Ivan URUSQUIETA
En el futbol profesional, a diferencia de las entrañables cascaritas de barrio, NO siempre aplica aquella frase de que “último gol gana”, porque -como dicen los pesimistas existenciales- el deporte, como la vida misma, es injusto.
Lo más triste en la cancha es que la mayor parte del tiempo tienen razón quienes así opinan. No siempre gana el equipo que juega en conjunto, sino el que se apoya en sus individualidades; no siempre triunfa el que tuvo más llegadas, sino el que aprovechó las pocas oportunidades que tuvo; no siempre vence el que apostó por el ataque, sino el que supo encerrarse en su campo.
Y cada que ocurre una victoria como esa se pierde un poco la magia que hace brillar esta hermosa competencia, pero luego ocurren –por improbables que parezcan- sucesos deportivos que nos recuerdan que en la vida, como en el deporte la justicia cojea, e incluso pega muchas veces en el travesaño pero nunca llega.
Ningún mejor ejemplo que el maracanazo: la máxima épica en la historia mundial del balompié, el triunfo del David charrúa sobre el Goliat carioca; la victoria inesperada del rival subestimado. Siendo anfitriones en el mundial de 1950, el poderío de la delantera brasileña tenía desbordada la confianza de su afición, de los medios de comunicación del país sudamericano, e incluso de su clase política.
Todavía no iniciaba el juego final aquel 16 de julio de 1950 y los brasileiros no le daban mérito alguno al rival que tenían enfrente, estaban tan rebasados en alegría prematura como en soberbia. Su triunfalismo era grosero, quienes vivieron aquel episodio de la historia futbolística afirman que desde la mañana los brasileños intercambiaban saludos diciéndose “hola campeón”. Ya tenían la fiesta preparada, los diarios habían diseñado encabezados eufóricos, y los políticos desfilaban en el vestidor de los jugadores cariocas para ofrecerles prebendas.
Así, ante 200 mil brasileños que abarrotaron el maracaná, siendo favoritos para quedarse con su primer campeonato mundial, los verde-amarela saltaron a la cancha y aunque asediaron la portería contraria, el primer tiempo acabó sin goles. Pero ellos seguían tranquilos, el empate bastaba para coronarse, y su confianza se disparó cuando al minuto dos del segundo tiempo marcaron un gol.
La pirotecnia estremecía el lugar y el estadio se tornó en carnaval, pero la alegría apenas duró unos minutos…los charrúas, fiel a su garra, marcaron al 66 con remate Schiaffino –ya habría querido el sexagenario priísta tener el empuje electoral de su homónimo sudamericano-. La afición carioca se sobresaltó por el gol inesperado, pero conservó el temple porque el empate les seguía dando el triunfo, hasta que al 79´ – a solo once minutos de que acabara el encuentro- el delantero uruguayo Ghiggia desbordó por la derecha y logró lo impensable: con tiro fuerte y al primer palo anotó el gol que dio el triunfo al rival débil, y con ello se consumó el maracanazo.
Aquel disparo -que silencio al maracaná- fue justiciero como en las cascaritas, donde el “último gol gana”, y con ello la vida le cobró su soberbia a los brasileños…al igual que lo hizo durante las elecciones pasadas con la izquierda amarilla. Y no es que fuera mala su estrategia de unir fuerzas con los rojos para lograr un triunfo, sino la altivez que con actuaron al aplicar el plan de juego.
Reventaron su propio vestuario en la repartición de candidaturas; argumentaron ser los mejores competidores en la cancha proselitista y dejaron banqueados a valiosos compañeros de equipo. Con coaliciones de facto, hicieron pactos a espaldas de sus militantes, y realizaron cuentas alegres donde ellos salían triunfadores. En su pensamiento mesiánico creyeron que la gente de las colonias acataría al pie de la letra las instrucciones de votar amarillo para los cargos locales, y sufragar rojo para la gubernatura, y el resultado acabó en fiasco.
Ensorbecida con las 30 mil personas que acudieron al cierre de campaña en San José del Cabo, la izquierda amarilla se veía ganadora, aunque solo fuera en ese municipio, y en su desborde triunfalista dejó de cuidar las mínimas reglas de privacidad para tratar temas como el pacto con los rojos.
La guerra sucia, el espionaje telefónico y una amorosa llamada de novios que fue interceptada dejó la chapuza en evidencia, y con tanto goles fallados en la víspera de la jornada, la vida le dio un palmo de narices y al no seguir el olfato del caza goles Ghiggia…. El Tule fue a ellos, lo que el maracaná para los brasileiros; ahí, los amarillos sufrieron el tuleñazo.
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A desocupar el palacio y a areglar sus cochinadas
POBRES IGNORANTES !!!
SIGUEN PENSANDO QUE LA LUNA ES DE QUESO ???
Y QUE A SU MADRE LA PANZONEO UN RAYO DIVINO ???
LA CARGO EL PATOTAS QUE LE AYUDA A SU CUERNUDO PADRE !!!
HAY QUE SER CIEGOS PERO NO PENDEJOS !!!
AQUI GANO EL GUAZON Y SEÑOR DE LOS KILOS !!!
CON LA BENDICION DE KID-KOPETES !!!
TIEMPO AL TIEMPO !!!
QUE QUIERES FIERRO O TE ENFIERRO ???
WUAKALA !!!
Como dijo un choyero , ya nos fregamos vamonos pal rancho y eso deben hacer los agundez, y dejar que se de sin problemas el gobierno de alternancia, finalmente eso se dara es un hecho
Soy perredistas, pero lo q sucedió bien se lo merecen, por traidores, soberbios, gsndsllad, etc.. hasta a Treviño lo traiciono el PRI, los agundez se lo cargo porque únicamente querían venganza, ahora si , no queremis saber nada de los cabos, porras, Leonel, rosa d y todo lo q huela al movimiento. 99.
¿Y AHORA QUÉ VA A HACER ELCHICHO PETACAS?
¿LE VA A ENTREGAR A ÉL EL PALACIO MUNICIPAL SU HERMANO TONY?
PORQUE EN SU FURIOSO DISCURSO LO DIJO:
«QUE ME DÉ EL PODER A MÍ EL TONY… QUE SE LO DÉ PURA MADRE AL ARTURO DE LA ROSA… QUE SE LO DÉ AL PUEBLO… QUE ME LO DÉ A MÍ (O SEA, ÉL, EL CHICHO ES EL PUEBLO MISMO)…» JE JE JE
SÍ CHUCHA.. AL BOTE VAN A IR LOS DOS HERMANOS RATONES (EL TONY Y EL NARCISO AGÚNDEZ)
CLARO QUE HAÍA MUCHA GENTE…
PERO ERAN ACARREADOS
Y LES PAGARON, APARTE
LUEGO LES DIERON UN POLLO POR FAMILIA
Y CHESCOS, CHEVE Y UN QUE OTRO CHURRY DE MOTA, PARA LOS QUE LES GUSTA QUEMARLE LAS PATAS A SATANÁS
POR ESO SE VEÍA MUCHA GENTE… PURO JODIDO DE COLONIAS DE INVASORES, ACOSTUMBRADOS A ESO, A QUE LOS ACARREEN, A ESTIRAR LA MANO PARA RECIBIR DESPENSAS, COMIDA Y BILLETES POR SUS VOTOS
Y SE LA HICIERON BUENA AL CHICHO, PORQUE APLICARON LO QUE LIONEL LES ENSEÑÓ:
«AGARREN TODO LO QUE LES DEN… PERO VOTEN PURA MADRE POR ELLOS…» JE JE JE
BUENOS ALUMNOS, LOS CHÚNTAROS, POR CIERTO.. JE JE JE SUPERARON AL MAESTRO Y LO DEJARON COLGADO DE LA BROCHA.. TOMEN SU TULE, CAÓNES
Ivan Threz Ketecho, déjate de mamaditas quedas, aquí tengo tuleñazo; ¿pa llevar o aquí mismo te la lonchas?
ni te apuntes tú pelos tiesos, por golosa te la has perdido