- Las motivaciones de sus actores
- Presentación de libro
Por Domingo Valentín Castro Burgoin
El interesante texto que tengo el honor de presentar por segunda ocasión, hoy lo reiteramos, constituye una valiosa contribución a la historiografía regional.
La Revolución Mexicana ha sido muy estudiada como un proceso social nacional; se han elaborado a partir de ella tendencias paradigmáticas, en muchos de los casos con propósitos confrontados y no exentos de interés ideológico.
Las más de las veces a la Revolución Mexicana se le ha reconstruido desde la visión orgánica del poder, como parte de la historia oficial y del discurso ideológico, y hasta hace poco los gobiernos de la alternancia pretendieron borrarla de la memoria colectiva, buscando disminuir a modo su importancia en la educación y la conciencia nacional.
El texto Motivaciones y Actores de la Revolución Mexicana en Baja California Sur, de la doctora Edith González Cruz, es un acucioso estudio que recrea con los documentos probatorios en archivos lo que fue y proyectó la etapa de este proceso revolucionario en Baja California Sur. No son presunciones de la autora, ni compromisos sesgados por el interés, sino lo que los actores principales y el pueblo en este momento de nuestra historia hicieron o dejaron de hacer. No hay invenciones ni mentiras piadosas para explicar lo que no fue o para justificar lo injustificable.
Numerosas lecturas se desprenden del texto. En primer lugar, no nace por generación espontánea, sino que es fruto de anteriores investigaciones de la autora sobre esta etapa de nuestra historia local, todas ellas que dan luz sobre el acontecer político, social y cultural de la media península. Cito solo otros dos textos: Estudios de Historia Sudcaliforniana y La historia general de Baja California Sur.
En segundo lugar, aunque no se emiten juicios de valor sobre las conductas de los hombres que participaron en forma destacada, ni sobre la manera en que ejercieron la política, o como se fueron dando los procesos políticos, no es sorprendente decir que como casi en la misma tesitura que los actores actuales, los de ayer fueron hombres de carne y hueso, con sus virtudes y defectos, con sus aciertos y desaciertos.
Lo que también se documenta perfectamente, es el “ir y venir”, de los sucesos locales, el cómo se acomodaban los actores políticos y los intereses económicos, conforme a la dirección del viento procedente del centro de país; y también que en el pasado como en el presente, por lo general las lealtades políticas han sido eso: políticas, pasajeras, de conveniencia; aunque no sea lo éticamente correcto, ni lo más aleccionador, pero parece que la real politik no tiene otro derrotero: los hechos le siguen dando la razón a Nicolás Maquiavelo.
Algo también importante, como sucede ahora, quizás con más apertura: las élites locales vinculadas con las nacionales y sus intereses fueron confrontados por las necesidades del pueblo llano a cuyo lado se pusieron uno que otro paladín. Fue el caso de mineros en Santa Rosalía, de pescadores y perleros de La Paz quienes se opusieron a las formas de explotación humana y de nuestros recursos naturales efectuadas por extranjeros con la complacencia de la dictadura porfirista. Ahí está la referencia de las luchas que dieron habitantes de Mulegé contra el despojo de sus tierras por parte de El Boleo; Abelardo Mendoza y pobladores de El Triunfo contra la compañía minera El Progreso; pescadores, pequeños y medianos empresarios y trabajadores en La Paz, contra los impedimentos y abusos perpetrados por la compañía inglesa La Mangara dedicada a la explotación de perlas, entre los más sonados.
Cuando en el libro leemos del asedio que los sudcalifornianos y nuestros recursos naturales hemos sufrido, nos percatamos que por desgracia, esto no es nada nuevo. El clímax de la entrega del territorio a los intereses extranjeros que el gobierno porfirista hizo se parece en mucho a las concesiones que gobiernos después de la Revolución han venido otorgando, en aras de la globalización y el desarrollo nacional. Espero no pecar de exagerado.
Para quienes aún creemos en la soberanía territorial, en el estado social de derecho, en la identidad cultural que nos une, y en los deberes jurídicos y éticos, en los derechos subjetivos y la obligación del estado mexicano para preservarlos, la lectura del texto no nos desalienta, pero sí nos dice que esta es una lucha permanente, de largo plazo e inacabable, porque los intereses fácticos que se ciernen sobre nuestro país y en particular sobre Baja California Sur, son tan perniciosos como poderosos.
Cada página del libro es una invitación a continuar su lectura; en él encontramos un recuento de hechos cotidianos e importantes porque si hoy no es fácil ejercer la ciudadanía plena en este mundo global, donde parece que todo tenemos a mano, más difícil lo fue en aquella época donde todo escaseaba, y mayores presiones sufrían aquellos que arriesgaron sus vidas y sus bienes, en los momentos de la vertiginosa participación armada a favor de la restauración constitucional en 1913, aunque aquí solo haya sido emblemática.
La historia local sobre la Revolución Mexicana finamente escrita por Edith González Cruz contribuye al debate actual además de que nos sirve de argumento oponible a los panegiristas del neoliberalismo, de la multicitada
globalización. Porque ahí están las pruebas de que a México y a Baja California Sur no le ha ido bien entregando sus recursos y otorgando parcelas de soberanía disfrazados de modernización, lo que nos obliga a recordar un pensamiento tercamente repetido desde la marginalidad: el estudio y comprensión de nuestra historia debe servirnos para no cometer los mismos errores.
El problema es que la tozudez y la ambición de los intereses transnacionales aliados con los capitalistas criollos son tan complejas y se han valido de tantas mañas para manipular nuestras conciencias y presentarnos como signos de progreso y de bienestar general, lo que en esencia ha sido despojo y destrucción de nuestros recursos naturales, contaminación y muerte y, si, ciertamente bienestar y calidad de vida, pero solo para un puñado de mexicanos a los que no les afecta la carestía de la vida, la inseguridad y la convulsión en que se debaten millones de mexicanos, afectando la funcionalidad de estados y municipios del país. Quisiera que este último párrafo hiciera referencia al pasado, a lo que ya no existe, pero por desgracia esto está ocurriendo en regiones importantes de nuestro país. Aquí entonces, el estudio de la historia sirve para comparar cuanto hemos avanzado y en donde hemos retrocedido.
Motivaciones y actores de la Revolución Mexicana sin dolo pretendido pone a muchos en el justo lugar que su actuación les colocó, sin que se trate de juicios sumarios de la historia: a integrantes de los antiguos ayuntamientos que nunca cobraron sueldos por su cargo que casi siempre fue honorífico, aunque casi siempre fueron miembros de la clase acomodada local; a los que mudaban de pertenencia o preferencia política según conviniera a sus intereses; a los que aún en esas circunstancias personales se sobrepusieron a ellas y pudiendo ser sumisos y débiles ante el poder establecido, prefirieron tener una buena dosis de dignidad y hasta de patriotismo para encabezar una aventura política y llegar inclusive a las armas, aún sabiendo que la causa estaba perdida.
El valor y el arrojo del general Manuel Márquez de León, como precursor de la Revolución Mexicana en México y desde luego en Baja California Sur, y de otros como Clodomiro Cota, Miguel Legaspy y Manuel Pineda que le secundaron en su levantamiento en contra del presidente Porfirio Díaz estando en la cúspide de su poder, treinta y un años antes de la expedición del Plan de San Luis de Francisco I. Madero, nos indican que la participación de estos próceres sudcalifornianos debe ser más comprendida y valorada, porque la Revolución Mexicana fue un proceso social diverso, heterogéneo, desigual y hasta de fuertes contradicciones: ahí están los hechos de Zapata, de Villa, de Pascual Orozco, de Obregón y de Carranza, por decir los más emblemáticos, y por lo mismo la complejidad de sus movimientos y giros no pueden ser limitados por lo que dicten decretos de ayer o más recientes que intentan encapsular nuestra historia.
El libro de Edith González Cruz es útil para rectificar lo que creíamos que fue la Revolución Mexicana en Baja California Sur, para reacomodar a este girón de la patria en lo que ha dado en llamar el centro geopolítico nacional, y que nos apartó durante mucho tiempo de la justa mención a estos sudcalifornianos que intervinieron en la etapa precursora de la Revolución.
Los partidarios de que la Revolución Mexicana fue solo hechos de armas, y que sin estos aquella no existió, creo que son injustos y parciales, y lo peor, el que se establezca que solo a partir de acciones armadas los sudcalifornianos abrazaron esta causa, me parece que exageran, pues la propia autora en otro texto titulado “Porfiriato y Revolución en Baja California Sur”, explica claramente que aquí se dieron significativos eventos en la etapa precursora de la Revolución y durante el maderismo, como lo cito textualmente:
“Aunque el ideario maderista logró calar muy hondo entre algunos pobladores de la media península, esto no fue suficiente para que se incorporaran al movimiento armado. Una explicación al respecto pudiera estar relacionada con el propio plan revolucionario de Madero, el cual contemplaba sólo algunos centros de acción militar, entre ellos las ciudades de México, Puebla y Pachuca, pues se tenían esperanzas de que el control de esas plazas obligaría de inmediato al gobierno de Díaz a negociar con los rebeldes. A decir de Womack, Madero no tenía en mente provocar una insurrección nacional, por lo que las regiones periféricas, como el Distrito Sur de la Baja California, quedaron fuera de su estrategia militar; amén de que el carácter insular de la región impidió que penetraran con mayor profusión y en tiempo las noticias sobre el avance de los sucesos que tenían lugar en otras partes del país.” (Historia General de Baja California Sur. II Los procesos políticos; página 443).
Ciertamente en la etapa maderista, pero al fin de la propia Revolución Mexicana, no se dieron hechos de armas, pero ello no significa que Baja California Sur estuvo ajena, omisa, indiferente acerca de esta gesta: ahí están las inquietudes, el proselitismo desatado y hasta las revueltas de los mineros de El Boleo a favor de Madero, y las manifestaciones de pescadores exigiendo la cancelación de la concesiones pesqueras, días antes de la renuncia de Porfirio Díaz a la presidencia; y la formación del Comité Democrático Sudcaliforniano de Félix
Ortega cuyo programa político aparecido públicamente días después de la salida de Porfirio Díaz del país ( 26 de junio de 1911) que exigía restablecer la autonomía municipal, el sufragio efectivo y la no reelección; ello antes de la elección de Madero como presidente de la República. Este Comité Democrático fue decisivo para la renuncia y renovación de las autoridades municipales que solo cambiaban de cargo en el Distrito sur. Me parece que queda claro que los adeptos al movimiento revolucionario surgen en junio de 1911 y no después del asesinato de Madero ocurrido en febrero de 1913, aunque en aquella ocasión no se hayan producido enfrentamientos armados.
Luego entonces no existe precisión histórica cuando se ha decretado que el inicio de la Revolución Mexicana en Baja California Sur ocurrió en 1913 y que comenzó con el Plan de las Playitas de la Concepción; afirmarlo significa desconocer toda una participación anterior, y caemos en un error histórico. Más bien, y ello es muy correcto, hace un siglo que mediante un movimiento armado, el encabezado por el general Félix Ortega Aguilar, los sudcalifornianos nos sumamos a la Revolución Constitucionalista, lo que reviste una gran importancia.
En el libro que comentamos se reseñan los encuentros y desencuentros y la forma en que el movimiento Orteguista selló su destino político al lado de Villa, y que le enfrentó al carrancismo a la postre triunfante, lo que hizo efímera la experiencia gubernativa de Félix Ortega por la confabulación de sus opositores que reaccionaron y lograron su destierro del Distrito Sur.
Esta victoria representó un reciclamiento de la fracción de clase representada por los antiguos exponentes locales del porfirismo, ahora transformados en fervorosos carrancistas quienes se acomodaron en los cargos públicos, en la misma relación político-económica, algo que ha sido la norma en el ejercicio del poder en cualquier latitud del mundo: la prevalencia de los intereses, de los dueños del poder y del dinero.
Desde luego hay mucho más que decir, más que destacar y más que reflexionar de este texto que recrea puntualmente el ambiente político y social y la intervención de los protagonistas de hechos que tienen un sitial muy bien ganado, como este libro y su autora, en la historia sudcaliforniana.
Aunque este es un evento cultural y más académico, obliga a vincular el pasado con el presente, porque si no es así, la historia se palpa con la frialdad de una cronología de sucesos. Y no se trataba de abusar de la tribuna o del micrófono, o de incurrir en un debate ideológico, pero el silencio tampoco ayuda y en la democracia las voces divergentes son más que una escenografía, necesarias.
Nuestra historia, la nacional y la local, vista así con compromiso, fortalece el pensar y el actuar al lado del México profundo, de un México fuerte, de una sociedad y de un gobierno que le representen con excelsitud, que le defiendan con dignidad, que enarbolen un proyecto soberano, que salvaguarden el interés general de los mexicanos, y no los de uno cuantos, por más exclusivos que se crean; porque todos tenemos derecho a vivir bien, a ser felices con nuestro propio esfuerzo y con la subsidiaridad del Estado.
Para concluir nuevamente expreso mis felicitaciones a la Doctora Edith González Cruz por esta obra documental; mi reconocimiento a su valía intelectual puesta al servicio de la academia y de la historia de Baja California Sur; asimismo, a la maestra Elizabeth Acosta Mendía, Directora de nuestro Archivo Histórico “Profesor Pablo L. Martínez Márquez”, primero por este flamante y monumental edificio logrado en su gestión, y segundo, por el apoyo sustantivo para la edición de obras históricas como la presente que nos enorgullecen como sudcalifornianos.
Muchas gracias.
DOMINGO VALENTIN CASTRO BURGOIN
PRESIDENTE DEL CONSEJO DIRECTIVO DE LA FUNDACIÓN “DOMINGO BOURGOIN, A. C.”
Con imágenes de VAMONOS AL BABLE
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Pues ya necesitamos otra revolución ya que los neoporfiristas del PRIAN volvieron a tomar el poder y traicionaron los ideales y la Constitución por la que derramaron sangre nuestros antepasados, ahora hasta el petróleo, las playas, nuestros minerales, nuestra agua en fin todos nuestros recursos naturales quieren entregar a los extranjeros y a la oligarquía nacional, esos que no pagan impuestos…mientras el pueblo sea cada vez mas pobre e ignorante y la mafia narcopolítica cada vez mas rica es que la revolución fué traicionada por los gobiernos neoliberales que desaparicieron la materia de historia en las escuelas y ahora las nuevas generaciones no saben que se festeja el 20 de noviembre y han convertido en una sociedad de zombies y corrupta que tiene por ideal a un político inmoral y deshonesto o a un narco… un pueblo que NO CONOCE SU PASADO ESTA CONDENADO A REPERTIRLO, por eso los priistas regresaron al poder, porque el pueblo no tiene memoria histórica y ahora tenemos las consecuencias…
NO INVENTES VALENTIN,AQUI NO SE DIO NINGUNA REVOLUCION,TAL VEZ ALGUNA ESCARAMUSA DE RANCHEROS ALEBRESTADOS POR LA PARISION DE VACAS,POR LA FALTA DE LLUVIAS,POR EL AISLAMIENTO SECULAR DEL MACIZO CONTINENTAL,NO MASSS. BANCALARI PINTO DE TAJO LA REVOLUCION DISQUE SUDCALIFORNIANA EN LA BATALLA DE LOS DIVISADEROS-
Tanto Félix Ortega como Cornejo y otros personajes como Manuel F. Montoya, estuvieron ligados a movimientos revolucionarios en el macizo continental, y si bien los combates que se dieron en el territorio fueron mínimos, tienes que tomar en cuenta la densidad poblacional, en ese aspecto fue un porcentaje importante de la población.
¿O has leido acaso sobre el bombardeo del Tampico a la llamada «Casa blanca» en Santa Rosalía?
También hubo combates en el sur, lo del Cabo fierro no es de okis.
Esta mas interesante la batalla de Teniente Antonio Mijares (México vs USA 20 de Nov de 1848) San José del Cabo BCS…
http://aviada.blogspot.mx/2011/05/edues.html
Acá también hace aire….
La fecha está mal: Si lees bien, primero menciona el año de 1847, habla del 19 de noviembre, y después menciona el 20 de noviembre de 1848. Para esas fechas los gringos ya se habían marchado del país y de la península ( los últimos gringos se fueron en septiembre, se embarcaron en La paz), los combates aquí duraron mas o menos hasta Abril de 1848, dos meses después de que México se había rendido oficialmente y había perdido la Alta California y otros territorios.
como que confunden la gimnasia con la magnesia…Marquez de León, Manuel Pineda y Legaspi, no son de la época revolucionaria…asi estará el libro…hummmm
Ansina es Manuel Pineda defendió Mulege en la invasión norteamericana, Marquez de León y Legaspi también son de otra época el que si es de la época revolucionaria es el gral. felix ortega-
Los pone de ejemplos del valor de los sudcalifornianos en otras luchas históricas.
OH Que tiempos aquellos si me leo ese Libro nos embarga una melancolia pero la verdad en el presente tenemos que estar muy
buzos y con los ojos bien abiertos de los Ratas y Asesinos el pasado es lo pasado y como se esta poniendo yo no tengo el tiempo de leer
lo que paso hace 100 pero si me atemoriza lo que esta sucediendo en el presente los que queremos vivir en paz ojala resucitara
Pancho Villa para que enderezara esta perdicion , ya que estos nuevos revolucionarios con una feria se apaziguan , a la mejor los
anteriores tambien les gustaba el billetes, Oh Los Antepasados Revolucionarios se apoderaban de Grandes Cantidades de Tierra
, bueno la diferencia era que ellos eran Ratas de Tierra y estos Nuevos ratas de Billetes haha Ahi te Va Alondra para que te entretengas
Cuando apareció la revolución aquí… en el estado (antes territorio ) no se sabia nada, no había comunicación hacia el interior de la república, lo que había aquí eran puros roba vacas, asaltantes y el robo de ganado, pleitos de familias por las tierras, para empezar no había muchos habitantes….los Orteguistas se enfrentaban con las personas que defendian sus propiedades, sus ranchos……aqui no hubo revoluci’on…no inventen…
Recuerdo cuando el pendejo del «Juan Pueblo» ( que según se llama Refugio Rizo) despotricaba contra los sudcalifornianos, y decía que aquí no se había peleado la revolución.
Alondra, si no conoces a los autores que mencionó el Surfomental abstente de comentar, no pareces graciosa si no ignorante y $!(!)#)=D=¨*
¡Saludos!
AAYYY YA CHITO NO AGUANTAS NADA QUE FEO CASO….TODO ESTO ES NADA MAS PARA QUE HUBIERA COMENTARISTAS …JA JA JA JA …AHHHH ALLA LE DECIAN «»JUAN PUEBLO»» Y AQUI HAY EL PERSONAJE DE «JUAN OSTIONES» RESTAURANTERO ….Y «JUAN PENAS» DA SERENATAS CON UNA GUITARRA ……….HAY QUE ROMPER EL TURRUN COMO SEA ES DOMINGOOOOOOO
Pues a Federico Riestra no le compro un libro, pues no ayudo a sus paisanos cuando los atropellaron x manifestación….Era dizke Locutor en la RADIO….
Tal vez alla en tu tierra pero por lo menos yo aprendi a leer con las obras de Julio Verne, Honorato de Balzac, Ernest Hemingway, Karl Marx, Federico Engels, Friedrich Nielse, y otros mas por favor te pido no generalices y no hable usted al sabor de su paladar, sin conocer el nivel intelectual de nosotros los verdaderos Sudcalifornianos, gracias…….
Fe de erratas es Friedrich Nietzsche, se me barrio por que hace mucho que no leo La Sombra del Viajero o Asi Hablaba Zaratustra digo por que luego te tiran con todo verdad palomilla.
Y ESOS QUIENES SON …..SON TUS PARIENTES?????? JA JA JA JA NO TE CREAS ….YA PUES …….ES VERDAD LO QUE ESCRIBES SURF……
porque veo que tienes mucho tiempo en que ocupar tu persona te voy a recomendar dos libros, léete el juan salvador gaviota de Richard Bach y relato de un naufrago de Gabriel Garcia Marquez, sonlibros relativamente cortos y sencillos de leer allí luego me comentas
AAHHHHH,,,YO CREIBA QUE YA SE HABIAN ANIMADO A INDEPENDIZARSE JA JA JA JA Y ME DIJE…!!!!AL FINNNN,,,,,,PERO NNAAAAA…QUE DESEPCION……YA ESTABA PREPARANDO MI CARABINA,,,,,,BUENO,,,MI RESORTERA,,,,….JA JA JA AYY PROBRES….JI JI JI JI NUNCA ESO SERA….YA DE MENOS EN LIBRITO PERO LA BAJA ESTA CARENTE DE LA CULTURA DE LEER LIBROS BUENOS ……ELLOS LEEN EL «ASI SOY Y QUE»» O MIRAN LA ROSA DE GPE ..EL CHAVO…PURAS DE ESAS PERO LEER?????JAMAS SUS OJOS SE QUEMARAN CON EL DON DE LA LECTURA ……..COMENTARISTAS TOTALMENTE AUSENTES POR LO MISMO ………AHI LES DEJO UN MOTIVO JI JI JI JI
Imagínate como estarán tus paisanos que tocan banda y nacocorridos. Pa mi que están peor.
Lastima que esos libros cuentas un ojo de la cara. Quien va a leer asi. El gobierno en sus tres niveles deberian de foratalecer la lectura, maxime de nuestra historia, con un apoyo de financiamiento a sus editores y subsidiaran los precios. Me di una vuelta por ahi, inclusoi el libro de Federico Riestra, del Dedazo a la Alternancia ya escalo el precio d los 200 pesos.
EXCELENTE TRABAJO DE LA MAESTRA EDITH GONZALEZ CRUZ, VERACRUZANA DE ORIGEN, QUE ES MÁS SUDCALIFORNIANA QUE MUCHOS QUE SE GOLPEAN EL PECHO; GRACIAS A GENTE COMO ELLA LA HISTORIA LOCAL SE ESTUDIA Y SE SISTEMATIZA. IGUAL QUE VALENTIN CASTRO BURGOIN, A QUIEN SIN DEJAR DE RECONOCERLE SUS MERITOS POLITICOS, TIENE UN VALIOSO TRABAJO INTELECTUAL Y LIBROS PUBLICADOS. LAMENTABLE QUE
POR DESCONOCIMIENTO DE NUESTRA HISTORIA, SE GENEREN ACTOS EQUIVOCADOS DE INSTITUCIONES COMO EL CONGRESO QUE APRUEBAN DECRETOS SIN CONOCERLOS Y MENOS RAZONARLOS. FELICIDADES POR ESTOS TRABAJOS HISTORICOS.