Lo Malo
El caso de los jornaleros que murieron al precipitarse un autobús a un barranco hace algunos días no es único. Ha habido otros incidentes que documentan la existencia de grupos de niños mexicanos de Baja California Sur que se trasladan hasta los campos de cultivo de la península para encontrarse con condiciones de trabajo rayanas en la esclavitud: mala paga, jornadas agobiantes, alojamientos insalubres y pésima alimentación. Nadie se explica por qué el gobernador Narciso Agúndez Montaño no ha ordenado una investigación que permita, en primer lugar, evitar hechos como los sucedidos con el grupo que salió de Ciudad Constitución el 29 de diciembre pasado y terminó en el fondo de un barranco en La Rumorosa, con saldo de 14 muertos y más de 20 heridos graves, y, en segundo lugar, castigar a los culpables de tales acontecimientos.

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